miércoles, 2 de septiembre de 2009

8 de septiembre: Cazando fantasmas


“Las palabras, las palabras del inglés, están llenas de ecos, de memorias, de asociaciones. Han estado por todas partes: en los labios de la gente, en las calles, en sus casas, en los campos, por tantos siglos. Y esa es una de las principales dificultades para escribirlas hoy: están llenas de otros significados, de otras memorias, y han contraído muchos matrimonios famosos en el pasado.” Estas palabras de Virgina Woolf han llegado a nosotros en lo que parece ser la única grabación que existe de su voz, una colaboración para la serie de la BBC Las palabras me fallan (Words fail me) que data de 1937, pocos años antes de su muerte.



Su voz, tan frágil como su aspecto, a juzgar por las fotografías, parece quebrarse a cada momento, cansada de pelear. No es extraño que su colaboración radiofónica se dedicara a la lucha con las palabras, Woolf gastó más papel en reflexionar sobre la dureza del proceso literario que en la escritura misma.
La novela que comentaremos le salió, sin embargo, de un tirón, según confesó en su diario: “La novela me agita como un vendaval a una vieja bandera. En toda mi vida, nunca había escrito con tanta rapidez y facilidad como ahora [...] Vivo sumergida en la novela y cuando emerjo a la superficie estoy tan ausente, que muchas veces no se me ocurre nada”. Al faro ha sido considerada la más autobiográfica de sus obras. Las semejanzas entre los Ramsay y los Stephen son demasiadas como para pensar otra cosa. Con el hogar ya vacío, exorcizar demonios familiares debe de ser un buen acicate para la creación literaria.
La casa se quedó sola, desierta. Se quedaba como una concha en una duna de la playa: para llenarse de granitos de sal secos, ahora que la había abandonado la vida. Parecía que hubiera descendido una prolongada noche: los aires enredadores, juguetones, los aires con olor a marisma, inquietos, parecían haber triunfado. La cazuela estaba oxidada, la estera estaba deteriorada. Habían entrado sapos. Perezosamente, sin propósito definido, el chal se movía a un lado y a otro. Un cardo se había alojado entre las tejas de la despensa. Las golondrinas anidaban en el salón, el suelo estaba sembrado de paja, el yeso se caía a puñados, se veían las vigas, las ratas se llevaban esto o aquello para roerlo tras los zócalos. De las crisálidas nacían mariposas Vanesa (pavón diurna) que agitaban su vida contra el cristal de la ventana. Las amapolas se sembraban solas entre las dalias; en el césped ondeaban las altas hierbas; sobresalían alcachofas gigantes por encima de las rosas; un clavel reventón florecía entre los repollos; mientras que el delicado golpear de una hierba contra la ventana se había convertido, en las noches de invierno, en un repicar de sólidos árboles y espinosos brezos que volvían verde la habitación en verano. ¿Qué fuerza podría oponerse a la fertilidad, a la insensibilidad de la naturaleza?
Virginia Woolf, Al faro

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10 comentarios:

Sa. dijo...

Que dilema... ¿lo escucho? ¿qué me recomiendas??

caro dijo...

Escúchalo, es enternecedor, suena tan viejecita :)

SA. dijo...

Tienes razón. Aunque me sigue dando cosica, la verdad!

Adjunto la dirección de un documental biográfico en 14 partes! (La primera está en último lugar, así que cuidado al seleccionar el primer enlace)
http://www.youtube.com/profile?user=cyanhuro&view=videos

SA dijo...

Ah!
Acabo de ver lo del faro!
Dioshhhh...

MidnightAllDay dijo...

Hola, Novelantes:

Siento no haber podido ir a la tertu; hoy aún no he acabado de trabajar. :(

Para "compensaros" por mi ausencia ;) ahí va una bomba: ¡Mario Vargas Llosa es fan total de Millenium!

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Lisbeth/Salander/debe/vivir/elpepuopi/20090906elpepiopi_11/Tes

caro dijo...

"¡Qué sería de la pobre Suecia sin Lisbeth Salander, esa hacker querida y entrañable!" Qué bien escribe este hombre y qué lujo que se haya parado a hablarnos de su enganche con sinceridad (espero que haya sido sincero, porque a mí me ha llegado, ¡me lo he pasado pipa!). ¡Los cafés y los sandwichs tenían su función!

¿Y verdad que la fiebre millenium habrá sido provocada, en parte, por haber sabido con certeza que las intrigas no quedarían resueltas y que teníamos que disfrutar esos personajes a fondo porque han muerto con su autor? Pero qué chungos somos. Me hubiera gustado que hubiera hablado de eso también.

caro dijo...

En realidad lo está diciendo con el título :) Creo que se refiere a la realidad en vez de a la literatura. En cualquier caso, ¡Lisbeth Salander debe vivir!

caro dijo...

¿Os imagináis un Millenium IV escrito por Vargas Llosa? Jajaja

Me voy de boda, llegaremos tarde

Anónimo dijo...

No encuentro la reseña de la tertulia sobre Virginia Woolf. Help!Carlos.

caro dijo...

La paciencia tiene su recompensa...
No, en serio, perdón por el retraso :)