martes 3 de noviembre de 2009

10 de noviembre: LA novela gráfica


Se dice que Watchmen es LA novela gráfica, pero ¿por qué no lo son el El eternauta o Mort Cinder de Oesterheld y Breccia, El contrato con Dios o Viaje al corazón de la tormenta de Eisner? Quizá sea porque la ucronía de Moore y Gibbons es el único cómic que ha conseguido un premio Hugo o que ha estado en la lista de los 100 mejores libros de habla inglesa.
¿Es Watchmen un cómic de superhéroes o una obra de ciencia ficción? ¿Es un cómic americano o europeo? ¿Es una novela gráfica, un cómic, un libro o el elaborado storyboard de una película? ¿Realmente tiene valor literario, a pesar de estar contado con viñetas, o simplemente se trata de un cómic de superhéroes con pretensiones? ¿Merece haber estado entre los 100 mejores libros de habla inglesa o se coló en esa lista como resultado de una operación de la industria del entretenimiento norteamericana?
A Alan Moore le resultó fácil, allá por los años 80, llamar la atención con Watchmen, retratando a esos personajes familiares, los superhérores, desde una perspectiva diferente. Así lo confiesa en una entrevista emitida en la BBC en el 2007 dentro de la serie Comics Britannia:



Estemos ante un cómic de superhéroes con pretensiones o ante uno de los 100 mejores libros de habla inglesa, Watchmen tiene varias lecturas, muchas. Y al leerlo por segunda vez, no puedes evitar pensar que cuando el inspector dice, al final de la primera página, “Es toda una caída” se refiere no sólo a la muerte del Comediante, sino también a la de Rorschach e incluso a la de la civilización occidental:
Seis primeras viñetas: Contrapicado desde la acera de un rascacielos hasta la ventana con cristales rotos de uno de sus pisos más altos. En la acera un operario limpia la sangre de alguien que cayó desde la ventana y un loco apocalíptico camina portando un cartel que dice: “El fin está cerca".
Textos:
Diario de Rorschach. 12 de octubre 1985: Un perro muerto en la calle esta mañana. Marcas de neumático en su estómago destrozado, esta ciudad me teme. He visto su verdadero rostro. Las calles son arroyos, y los arroyos están llenos de sangre… Y cuando los desagües se atasquen, todos los gusanos se ahogarán. Toda la inmundicia de su sexo y violencia hará espuma a su alrededor, y todos los políticos y prostitutas mirarán arriba y gritaran: “¡Sálvanos!” y yo miraré abajo y diré “no”. Tuvieron su oportunidad, todos ellos. Pudieron seguir las huellas de buenos hombres como mi padre, o el presidente Truman… hombres decentes que creían en la paga de un día por el trabajo de un día. En vez de eso, siguieron los pasos de libertinos y comunistas, sin darse cuenta de que el camino llevaba a un precipicio hasta que fue demasiado tarde. No me digas que no tuvieron su oportunidad. Ahora el mundo está al borde del infierno, todos esos liberales, intelectuales y charlatanes… Y de repente nadie puede pensar en algo que decir.
Séptima y última viñeta:
Un inspector de policía contempla la perspectiva, todavía se vislumbra — la acera está lejos, estamos en uno de los pisos mas altos de un rascacielos de Manhattan— cómo están limpiando la sangre con una manguera.
Texto:
Es toda una caída.
Alan Moore, Watchmen
Si dejáis prejuicios aparte y os animáis a disfrutar de la lectura de la magna obra de Alan Moore, lo único que tenéis que saber es lo siguiente: “Quedan doce minutos para la medianoche.”

Más info sobre Moore en:
  • Watchmen, un artículo de Yeray-Muad'Dib. La página web de este diseñador incluye un completo estudio de Watchmen en el que destaca el apartado dedicado a la técnica: dibujo, color, planificación…
  • Wiki dedicada a Watchmen. Una muestra del furor que sigue despertando la serie y que ha generado la reciente película. A esta wiki hemos llegado a través de la apabullante entrada dedicada a Watchmen en la Wikipedia, mucha pero mucha gente, muchos fans, se han ocupado de que sea tan deslumbrante.
  • Alan Moore en Guiadelcomic.com. Buscad en la sección de cómic norteamericano de esta guía, no hay un apartado dedicado a Watchmen, pero sí a otros cómics de Moore: V de Vendetta, La liga de hombres extraordinarios, From Hell, Tom Strong…
  • Alan Moore Fan Site. Noticias, concursos y mucho más en este sitio dedicado al guionista más barbudo de la historia del cómic (en inglés).

domingo 25 de octubre de 2009

Sobre el 13 de octubre: Amin Maalouf


Del Imperio Bizantino y la Asia Menor del siglo XI al Afganistán del siglo XXI, hasta allí nos llevó el viaje que partió de Las cruzadas vistas por los árabes: “Lo que más me ha llamado la atención de este libro es comprobar que hayan pasado tantos siglos y estemos igual.” ¿Igual? “Ahora sucede al revés, es en el lado occidental, en EEUU, donde hay una sensación de resquebrajamiento, se puede ver en las últimas novelas de Updike, que un escritor como él llegara a esos extremos es el síntoma de una época.”
Cómo nos han manipulado los estadistas de todos los tiempos: “El libro retrata un ejemplo acabado de formación de masas. El papa Urbano II supo conminar a los cristianos en pos de un objetivo inalcanzable, sin recompensa, en el que incluso arrastraron a sus familias. Con eso se entienden incluso los episodios de canibalismo, el primer impulso de los cruzados era arrasar, crear un montón de muertos a costa de su propio beneficio, de perder esclavos. Fue la primera vez que se hizo una política de masas, se inventó una masa contraria, amenazadora”. Esa historia nos suena, pero ¿y la literatura?
Como el propio Maalouf, que siempre acaba hablando de geopolítica, aunque tenga que ir aclarando, como hizo con Lluís Amiguet, “Yo no hablo en nombre de los árabes”, apenas hablamos de sus libros. Debatimos si escribe a lo árabe a o la europea: “En occidente, se acostumbra a contar historias siguiendo el eje planteamiento, nudo desenlace. En tests de percepción se ha comprobado que los árabes ven cada elemento en el espacio como algo independiente, como historias separadas, y eso podría explicar que narren de manera diferente. Así escribe Naguib Mahfouz. Maalouf escribe siguiendo ambas tradiciones, tiene esa dualidad, quizá porque es un producto entre dos aguas. León el Africano es la más árabe de sus novelas, pero ésta la ha escrito a la occidental”. Surgió algún comentario sobre adjetivación: “El autor juega conscientemente con los adjetivos, adjudicando los aéreos, los que denotan gracilidad, a los árabes, y los que denotan pesadez, a los cristianos.”
Y sobre todo hablamos de su apuesta por contar las cruzadas desde el punto de vista árabe, pero a la manera aséptica del periodista: “Sigue el modelo historiográfico de seleccionar textos y dejar que éstos hablen, pero me gusta más cómo resuelve Orígenes, basándose en cartas de su familia, que ésta”. Es que “de las cruzadas, los europeos sabemos poco” y en este libro era difícil seguirlas: “Hasta la tercera vez que lo he leído no me he hecho con la cronología. Hay que ir apuntando datos constantemente para poder seguirlo.” Nos hemos quedado con ganas de saber más sobre las cruzadas, pero vivimos en el siglo XXI (qué le vamos a hacer) y en él terminamos la sesión dedicada a Las cruzadas vistas por los árabes, igual de desconcertados y con una sugerencia, visitar Los mundos del Islam en CaixaForum armados con una lupa y ganas de dejarnos maravillar.

lunes 5 de octubre de 2009

13 de octubre: Entre la literatura y la historia


Curiosamente apoya ciertas teorías sociológicas sobre el papel vivificador de las minorías el hecho de que tenga que ser un cristiano proveniente de un pueblecito del Líbano quien revolucione la visión que sobre los musulmanes se tiene en Europa. Y es que Maalouf se atrevió a explicar en francés, y de una manera muy particular, una historia de las cruzadas que aquí se había olvidado. Y tuvo éxito (por suerte, la cultura europea se muestra muy dúctil a la hora de aceptar críticas).
Maalouf no escribe a la manera árabe (y ya discutiremos en la tertulia como escriben los árabes); en realidad, escribe a la europea. En este libro, en concreto, sigue el modelo historiográfico occidental lo cual explica que a veces huya de preciosismos que en literatura se suele permitir. Sin embargo, fijémonos en párrafos como éste:
En las horas críticas de su historia, los ciudadanos de Alepo tienen, desde siempre, la costumbre de hacer corrillos para tratar con animación de los peligros que los acechan. Los notables se reúnen con frecuencia en la mezquita mayor, sentados en las alfombras rojas o en el patio, a la sombra del minarete, que domina las casas de color ocre de la ciudad. Los comerciantes se ven durante el día a lo largo de la antigua avenida de columnatas, construida por los romanos, que cruza Alepo de oeste a este, desde la puerta de Antioquía hasta el barrio prohibido de la Alcazaba donde reside el tenebroso Ridwan. Esta arteria central lleva mucho tiempo cerrada a la circulación de carros y comitivas. La calzada la invaden centenares de puestos en los que se amontonan telas, ámbar o baratijas, dátiles, pistachos o condimentos. Para resguardar a los transeúntes del sol y de la lluvia, la avenida y las calles próximas están enteramente cubiertas por un techo de madera, que forma, en las encrucijadas, altas cúpulas de estuco. En la esquina de las avenidas, sobre todo las que llevan a los zocos de los fabricantes de esteras, de los herreros y de los vendedores de leña, los ciudadanos de Alepo conversan ante los numerosos figones que, en medio de un persistente olor a aceite hirviendo, a carne a la parrilla y a especias, ofrecen comidas a precios módicos: albóndigas de cordero, buñuelos, lentejas. Las familias modestas compran los platos preparados en el zoco; sólo los ricos se permiten el lujo de guisar en sus casas. No lejos de los figones se oye el tintineo característico de los vendedores de «sharab», esas bebidas frescas de fruta concentrada que los frany aprenderán de los árabes en su forma líquida, «jarabe», o helada, «sorbetes».
Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes

Es una descripción sugerente ¿No os parece?

Más sobre Maalouf en:
  • Sitio web Amin Maalouf. No es su página oficial, pero tiene la ventaja de estar en castellano. Recoge una breve biografía y numerosa documentación sobre el autor.
  • Los internautas preguntan a Amin Maalouf, en El País. Con ocasión de la publicación de su último ensayo, Maalouf habla con los internautas. No se extiende mucho, pero satisface a los fans de Orígenes, pues no descarta escribir una segunda parte de esa novela.
  • Historia de las cruzadas, en MGar.net. Junto a contenidos variopintos (historias de piratas, descubrimientos…), esta web recoge un estudio sobre las cruzadas.
  • Reseña de Las cruzadas vistas por los árabes, por Guillermo López, en La página definitiva. “La Red está llena de basura: Nosotros somos la prueba”, así se subtitula esta página web, en la que, con un espíritu crítico la mar de festivo, reseñan la novela que comentaremos.

lunes 21 de septiembre de 2009

Sobre el 8 de septiembre: Virginia Woolf


“Ya estaban servidos todos, dejó el cucharón dentro de la olla. Había alcanzado, pensó, esa región inmóvil que yace en torno al corazón de las cosas por la que puede uno moverse a sus anchas o descansar; podía quedarse quieta al acecho de la conversación, como ahora, o bien, de repente, al igual que el gavilán que se precipita desde las alturas, volver a bajar con las alas desplegadas, a sumergirse sin dificultad en la risa de los demás, a dejarse caer con todo su peso sobre lo que estaba diciendo su marido al otro extremo de la mesa, algo acerca de la raíz cuadrada del mil doscientos cincuenta y tres, que resultaba ser casualmente el número de su billete de ferrocarril.”
Pero qué falta hubiera hecho que la digna señora Ramsay sobrevolara la mesa de Novelantes, cual gavilán, para proteger a su amada hija en la reunión que le dedicamos.
La sesión de Virginia Woolf trajo consigo cuatro (dos por dos) novedades: acudieron dos novelantes nuevos (¡bienvenidos!) y otros dos novelantes que no pudieron venir nos hicieron llegar, a distancia, su valoración de Al faro. Ambos destacaron la primera parte de la novela, “su habilidad técnica (no envejecida en un mundo de escritores acomodaticios)”, para Palimp, y su “capacidad evocadora”, para Midnight. ¿Y los novelantes presentes, todo alabanza también?
Pues Woolf se llevó varias broncas. La primera se extendía a otras autoras que han pasado por nuestro cartel, llegaba hasta Atwood e incluso Atkinson: “En esta novela, todo lo malo es para los hombres, me gustaría que en alguno de los libros que se propusieran en la tertulia los hombres quedaran bien.”
También hubo protestas respecto al estilo: “Literariamente es irreprochable, pero ahí está el problema. La mayor pesadilla que yo podría tener es que toda la literatura fuera esto, fuera Woolf. Su obra es un ejercicio de esteticismo continuo y nunca fue tan audaz como Joyce, no se atrevía, la anarquía que pretendía era de sofá, su caos está muy ordenado, es muy uniforme su estilo, es una autora que deja muy poco margen para la crítica, también recuerda a Proust, pero él tenía más gracia, era más picante y tenía sentido del humor. Esta autora no lo tiene, su gran defecto es que no tiene defectos.” Curiosa protesta, ¿verdad? Y así se alegó: “En realidad, que una autora no deje margen para la crítica y que no tenga defectos no debería ser considerado un defecto. No todo va a ser desorden, Proust, Joyce o Faulkner… Pero es verdad es que con ella me parece estar viendo cuadros prerrafaelitas, imágenes muy bellas, pero distantes, como congeladas en el tiempo.” “Algo así dice Anthony Burgess en un artículo que leí en el que la comparaba con Joyce”, apostilló otro novelante. “Es que Joyce es más sensual, es carne y hueso, en cambio Woolf es una luz que no llega, rebota”.
Por fortuna, no faltó defensa para Woolf, hubo quien destacó la gran intensidad del final de la novela, cuando Lily Briscoe descubre que está llorando al recordar a la señora Ramsay, tributando, con sus lágrimas (y como la propia novelista), un homenaje al faro, a la madre. Woolf emocionó, no pareció fría a todos, el fragmento arriba reproducido fue citado como ejemplo: “En la novela hay metáforas muy bellas, como cuando habla de las alas que cubren las risas durante la cena.” “Sí, la cena es un momento muy revelador, demuestra mucha habilidad para ir contando todo de forma que confluya en la señora Ramsay, que es retratada como una persona muy autoritaria.” Y ahí volvimos al punto de partida, eso de que las mujeres quedan bien… “Sí, es cierto, pero la señora Ramsay no es autoritaria en las formas, yo diría que la pinta como una mujer muy obsesiva, empeñada en tenerlos a todos bajo su ala protectora”. Ala protectora, sí, pero de gavilán.

Todavía más sobre Woolf en:
  • ¿Quién teme a Virginia Woolf?, por Anthony Burgess, en El País. El artículo en el que el autor de La naranja mecánica pone a caer de un burro a nuestra querida escritora.

martes 15 de septiembre de 2009

1 de octubre: Amin Maalouf en Barcelona



Por una feliz casualidad, el próximo invitado del ciclo El valor de la paraula de las bibliotecas de Barcelona (que tantas alegrías nos ha dado) será el autor que comentaremos en la próxima reunión. Amin Maalouf conversará con Lluís Amiguet, periodista de La Vanguardia, sobre su trayectoria y, presumiblemente, sobre su nuevo libro, El desajuste del mundo, en el que describe cómo la actual situación financiera, el cambio climático, la crisis intelectual y el agotamiento de modelos sociales está afectando a nuestro sistema de valores. La cita, el 1 de octubre a las 19 h en la Biblioteca Jaume Fuster (Plaça Lesseps). Ya sabéis, novelantes, ¡no olvidéis vuestro ejemplar de Las cruzadas vistas por los árabes para que os lo firme!

miércoles 2 de septiembre de 2009

8 de septiembre: Cazando fantasmas


“Las palabras, las palabras del inglés, están llenas de ecos, de memorias, de asociaciones. Han estado por todas partes: en los labios de la gente, en las calles, en sus casas, en los campos, por tantos siglos. Y esa es una de las principales dificultades para escribirlas hoy: están llenas de otros significados, de otras memorias, y han contraído muchos matrimonios famosos en el pasado.” Estas palabras de Virgina Woof han llegado a nosotros en lo que parece ser la única grabación que existe de su voz, una colaboración para la serie de la BBC Las palabras me fallan (Words fail me) que data de 1937, pocos años antes de su muerte.



Su voz, tan frágil como su aspecto, a juzgar por las fotografías, parece quebrarse a cada momento, cansada de pelear. No es extraño que su colaboración radiofónica se dedicara a la lucha con las palabras, Woolf gastó más papel en reflexionar sobre la dureza del proceso literario que en la escritura misma.
La novela que comentaremos le salió, sin embargo, de un tirón, según confesó en su diario: “La novela me agita como un vendaval a una vieja bandera. En toda mi vida, nunca había escrito con tanta rapidez y facilidad como ahora [...] Vivo sumergida en la novela y cuando emerjo a la superficie estoy tan ausente, que muchas veces no se me ocurre nada”. Al faro ha sido considerada la más autobiográfica de sus obras. Las semejanzas entre los Ramsay y los Stephen son demasiadas como para pensar otra cosa. Con el hogar ya vacío, exorcizar demonios familiares debe de ser un buen acicate para la creación literaria.
La casa se quedó sola, desierta. Se quedaba como una concha en una duna de la playa: para llenarse de granitos de sal secos, ahora que la había abandonado la vida. Parecía que hubiera descendido una prolongada noche: los aires enredadores, juguetones, los aires con olor a marisma, inquietos, parecían haber triunfado. La cazuela estaba oxidada, la estera estaba deteriorada. Habían entrado sapos. Perezosamente, sin propósito definido, el chal se movía a un lado y a otro. Un cardo se había alojado entre las tejas de la despensa. Las golondrinas anidaban en el salón, el suelo estaba sembrado de paja, el yeso se caía a puñados, se veían las vigas, las ratas se llevaban esto o aquello para roerlo tras los zócalos. De las crisálidas nacían mariposas Vanesa (pavón diurna) que agitaban su vida contra el cristal de la ventana. Las amapolas se sembraban solas entre las dalias; en el césped ondeaban las altas hierbas; sobresalían alcachofas gigantes por encima de las rosas; un clavel reventón florecía entre los repollos; mientras que el delicado golpear de una hierba contra la ventana se había convertido, en las noches de invierno, en un repicar de sólidos árboles y espinosos brezos que volvían verde la habitación en verano. ¿Qué fuerza podría oponerse a la fertilidad, a la insensibilidad de la naturaleza?
Virginia Woolf, Al faro

Más sobre Virginia Woolf en:

lunes 20 de julio de 2009

Sobre el 14 de julio: Wilkie Collins



PRÓLOGO Como La piedra lunar, la sesión dedicada a Wilkie Collins se construyó por acumulación de perspectivas, las de los novelantes, que fueron llegando, uno a uno, a intervalos de media hora. El goteo no terminó con la llegada de quien todos esperábamos, el que propuso la novela, quizá no llegara nunca, ese misterio quedará sin resolver.
Aquí no hay nadie con el talento de Collins o el gracejo de Betteredge, pero esperamos mostrar su humildad y ecuanimidad en el relato de LOS HECHOS:
NOVELANTE I. “Es un buen narrador, con gran habilidad para cambiar de perspectiva. El personaje de Cuff es muy humano, es insólito que un detective se equivoque, también es muy humana su afición a las rosas pero hay personajes caricaturescos y cuando exagera para provocar risa no me gusta. Me hace pensar que tengo poca sensibilidad para el humor [...] Lo recordaba muy largo, la primera parte es mi favorita, la que menos me gusta es la de la señorita Clack. Desde el principio sospechas porque hay pocos actores y el final, con la sorprendente aparición de Ezra Jennings y la pirueta del laudano, está cogido por los pelos.”
NOVELANTE II. “Debes tener en cuenta que fue escrito por entregas, eso puede considerarse un atenuante. A mí no se me ha hecho largo. Al contrario, no podía parar de leerlo y me dio pena que terminara [...] Para la época resulta revolucionario, el tono es logradísimo y también los personajes, sobre todo Betteredge, a Betteredge es que lo ves.”
NOVELANTE III. “Me ha decepcionado el final, estoy acostumbrado a finales más truculentos, tipo Poe o Conan Doyle, para este tipo de novelas [...] Los puntos de vista no me convencen, Betteredge es el más conseguido, y también Clack, pero Bruff y Blake no se diferencian.”
NOVELANTE IV. “Es una novela muy avanzada para la época, con una sensibilidad muy subversiva, tanto en el tratamiento de los puritanos como en el detalle de que el diamante acabe en la India, algo impensable en otros escritores, como Dickens, que eran colonialistas [...] El misterio es una excusa, como escritor supo que está escribiendo algo distinto.”