lunes, 23 de marzo de 2020

Tierra sonámbula, de Mia Couto: África en guerra

La esperábamos con ganas y quizá por eso defraudó. Tierra sonámbula, de Mia Couto ni gustó, ni se entendió. Y por eso la tertulia no dio mucho de sí.

Jugarse la vida 
“A mí no me ha acabado de convencer. Parecía interesante leer un libro sobre Mozambique pero la verdad es que me ha decepcionado”
“A mí tampoco me ha gustado”
“Yo lo iba leyendo y en ningún momento se me despertaba el interés”
“Yo no he podido acabarlo aunque lo he intentado”
“Es que la trama de la novela se desarrolla en un escenario tan fantasioso que no te sientes identificado. No sientes que Couto te esté hablando del mundo real”
“Yo creo que Couto usa la fantasía más desbocada por protegerse a sí mismo. Él vive en Mozambique, que es un país en guerra, y tiene que convivir con la guerra como cosa cotidiana y además publica, lo cual en un país en guerra es muy peligroso porque cualquier persona puede tomarse a mal cualquier insinuación más o menos fundada y hacértelo pagar. En cierto sentido, Mia Couto se juega la vida con cada palabra que escribe y por tanto su literatura es escapismo”
¿Realismo mágico?
 “A mí me ha parecido una incursión del realismo mágico en tierras africanas”
“Yo no sé si considerarlo realismo mágico, la verdad”
“Bueno, es realismo mágico en el sentido de que los elementos fantásticos se entroncan en el hilo narrativo principal sin justificarse con ninguna ciencia ni ninguna explicación pseudo realista”
“Pero la narrativa de Márquez se entronca directamente en la cotidianidad y eso hace que te identifiques con los personajes, aquí no pasa”
Un traductor en apuros
“A mí me parece que los españoles tenemos una gran ventaja al poder leer a García Márquez en el castellano original. A Couto lo leemos traducido y a mí me parece que, en este libro por lo menos, se ha perdido mucho en la traducción”
“El mismo traductor, Eduardo Naval, se defiende de posibles críticas en el preámbulo diciendo, entre otras cosas, que le pidió ayuda y opinión a Couto pero que apenas tuvieron tiempo de hablar”
“Parece que el autor se desentendiera de las traducciones, qué raro”
“Quizá este traductor no fuera el más adecuado para lidiar con los experimentos idiomáticos de Couto, que mezcla palabras para crear otras. Yo este recurso lo he visto gratuito, quizá sea que en la traducción se pierde el encanto de ese juego idiomático”
“A mí el castellano de esta novela me parece recio, muy poco lírico. Me ha recordó al de Aramburu, que también es traductor, y que en Patria juega, como Couto, a combinar palabras, en este caso mediante barras”
Dos escenarios y personajes flotando en el vacío
“En el libro se plantean dos escenarios, uno más realista y otro mucho más fantasioso, y en cierto modo es como si cada uno alimentase al otro”
“La historia del viejo y el niño, Tuahir y Muidinga, es la más realista y para mí la más interesante. Al principio me recordaba a La carretera, que es otro libro que leímos en la tertulia, pero este libro es mucho menos dinámico, los dos personajes no avanzan, se refugian en un autobús, el machimbombo, y su historia siempre se ve interrumpida por la narración, para mí mucho menos interesante, de las aventuras de Kindzu”
 “A mí me ha parecido que es una obra que rezuma crueldad y desesperanza. Hay historias tremendas, a mí me estremece lo que cuenta Kindzu de Juninho, el niño al que enseñan a comportarse como un pollo y de este modo lo crían. Lo que pasa es que en la parte de Kindzu es todo tan fantasioso y contado con tanto distanciamiento que no te llega”
“Los personajes no están ni siquiera esbozados, no se les dan características distintivas, eso hace que no te identifiques. El colmo es el caso de Farida, hay muchas descripciones contradictorias de esa mujer, no sabes qué pensar, ¿es una ilusión, es real?”
“El final es curioso. Ambas historias confluyen, el viejo y el niño llegan al barco donde había estado Kindzu y Kindzu llega al machimbombo donde llegaran el viejo y el niño”

domingo, 1 de marzo de 2020

Los tres impostores, de Arthur Machen: Ciclo continuo


La lectura de este mes, Los tres impostores, de Arthur Machen, fue más difícil de lo que parecía, y con valoraciones muy enfrentadas y hasta contradictorias. No todo el mundo entendió el libro y no a todo el mundo le gustó.

Un inmenso McGuffin 
“El libro es un inmenso McGuffin. La trama sólo es una excusa para que el autor pueda mostrar su virtuosismo estilístico”
“El prologo de Borges y la referencia a un libro que no existió nunca, titulado Los tres impostores, que eran Moisés, Jesús y Mahoma, despiertan el interés, pero a mí la lectura no me ha parecido interesante”
“Pues a mí me ha encantado”
“Yo no he llegado a entender el entramado del libro”
“Son tres personajes que intentan conseguir una moneda antigua, el Tiberio de oro, que ha sido robada por un cuarto personaje. Los cuatro van cambiando de papeles a lo largo del libro hasta que los tres primeros llegan a matar al cuarto”
“Pues yo no me enteré de la misa la media”
Escritor influyente e influido
“Machen estaba influenciado por Poe pero sobre todo por Stevenson, y fue influencia reconocida para Lovecraft”
“La trama de Los tres impostores es la excusa para presentarnos un conjunto de cuentos que sólo tienen en común algunos personajes”
“Los cuentos se podrían encuadrar en el género del terror, y es notable que las tramas están muy influidas por la cosmología celta”
“A mí me gustaron especialmente tres cuentos: el que explica la historia de la piedra negra, Vinum Sabbati y el último cuento de la serie donde se recupera el Tiberio de oro”
“Como todos los escritores de este género de su época estudia la métrica para sorprender al lector cuando quiere y crea atmósferas para conseguirlo”
“Hubo momentos en que la aportación de Machen fue menospreciada. Por suerte, fue una persona que vivió muchos años y en los últimos tiempos su nombre fue rehabilitado”
“Escritor decadentista, y como todos los de su estilo, sufrió la caída en desgracia de Oscar Wilde”
¿Escritor para escritores?
“Machen era un gran enamorado de Londres pero el suyo es un Londres muy particular ya que no tenía muchos recursos económicos y tampoco era universitario. Intentó que le admitieran pero falló en los exámenes de acceso”
“Este libro, en parte, es autobiográfico. Uno de los personajes es un escritor enamorado de Londres y explica cómo se inspira para escribir una historia”
“Machen es un escritor para escritores, no es de lectura fácil”
“Detestaba la escritura realista. Le gustaba más la lectura social. No explica claramente lo que ven los personajes. El lector tiene que imaginarse la mayor parte”
“Yo, por ejemplo, no entendí nada. Hasta el punto de que creo que tendría que volver a leerlo”

miércoles, 5 de febrero de 2020

Aurora Boreal, de Asa Larsson: Una abogada diferente

En la tertulia de este mes, dedicada a Aurora Boreal, de Asa Larsson, se notaba un cierto aire de cansancio y además en el mismo local en el que estábamos los Novelantes, y a la misma hora, estaban celebrando un concurso de monólogos, lo cual dificultaba enormemente la fluidez del diálogo. Veremos si en la siguiente cita hay menos interferencias ambientales.

Sobre un libro que nunca existió
“Me ha gustado, aunque la verdad es que el final es un poco previsible”
“Sí, estoy de acuerdo contigo en que el final es bastante previsible, pero, dicho esto, también es coherente con la trama, quizá sea incluso un poco demasiado previsible, pero en general  me parece un libro muy entretenido y por eso lo propuse”
“Según parece Asa Larsson escribió un primer libro que está traducido al inglés pero no al español. Pero, viendo el título en inglés de la obra en cuestión, no es difícil deducir que, al igual que la novela que comentamos hoy, en la trama de este primer libro también se entremezclan los temas religiosos”
“¿Cómo lo sabes?”
“Por el título, que es Savage Altar. Si en el título hay un altar no es difícil suponer que el tema religioso se tocará, ni aunque sólo fuera de pasada. Pero ya digo que ese libro no está traducido al español”
Ah, pero eso es porque en inglés el mismo libro, titulado Solstorm en sueco, fue titulado en Estados Unidos como Sun Storm, tormenta solar, pero en Gran Bretaña prefirieron titularlo Savage Altar. Pero aparte del título y de la portada los dos libros son uno, el primero de la serie de Rebecka Martinsson”
“Pues yo me he leído toda la saga de Rebecka Martinsson y puedo certificar que la autora tiene una obsesión muy marcada por los temas religiosos, que ocupan un lugar destacadísimo en todos los volúmenes de la serie, quizá el menos comprometido con esos temas sería El Sendero Oscuro, el tercer volumen de la saga”
Sobre los personajes
“A mí, aparte de la trama detectivesca, que no es que sea una maravilla, lo que me ha llamado la atención es la descripción de costumbres. Y es que en España desconocemos mucho las costumbres suecas y sobre todo la zona, cercana al Polo Norte, donde se desarrolla la acción de la novela”
“Rebecka Martinsson es una heroína un poco distinta de las que salen en los libros típicos del género de los detectives”
“Bueno, yo lo que veo es que el protagonismo lo comparte con la policía Anna María Mella”
“Pues a mí me parece que Larsson es una autora que no sabe tratar muy bien a sus personajes. En este libro no se aprecia tanto pero en los posteriores de la saga se nota más. Para mí el caso más flagrante es el de Sven, el compañero de Anna Maria Mella, que a ratos parece que sobra”
“Tienes razón, que por un comentario al principio, parece que será un personaje más complejo y luego resulta muy plano. El jefe de Rebecka sí que tiene sus matices, y también los predicadores. En este sentido, a mí me gusta mucho cómo expresa el machismo en la novela, sin juicios de valor, simplemente reflejando hechos concretos. Seguramente eso le gustaba de ella a Stieg Larsson”
“Yo considero que hay otro personaje muy bien delimitado, el poco agradable fiscal Von Post. Es alguien que despierta inmediatamente las antipatías del lector”
“A mí me parece que hay un defecto: los personajes están tan marcados que recaen en el estereotipo. Los malos son tan malos que eso ya justifica todas las maldades que harán a continuación, es muy fácil hacer recaer la autoría de un crimen en un fanático religioso”
“¿Y os fijasteis en que Larsson trata a los perros como personas?”
“Yo interpreté que humanizara tanto al perro de las niñas como un 'precedente' para hacer más impactante la muerte de éste”
“En el libro se refleja una familia aparentemente ideal pero en realidad profundamente disfuncional”
Rebecka en peligro
“En todos los libros se pone a Rebeca Martinsson en peligro de muerte lo que no es que sea muy creíble”
“Bueno, eso también lo que le pasaba al padre Brown, el personaje de los cuentos de Chesterton”
“A mi entender ese es un caso un poco distinto, Chesterton tiene que poner a su personaje en el escenario de un crimen cada vez. Y eso no es fácil dado que el padre Brown no es policía, pero Asa Larsson es que pone a Rebecka en peligro de muerte en todos y cada uno de los libros y siempre al final del libro”
“Eso es hacer trampa”
“Estamos de acuerdo”

viernes, 20 de diciembre de 2019

Cartel 2020: eternos

¿Serán eternos los novelantes? Algunos de los títulos de este cartel invitan a pensarlo. Y el caso es que nos ha salido contemporáneo como pocos. Iniciamos un nuevo año de lecturas, ¿nos acompañas?
  • 14/01 Una abogada diferente: Asa Larsson, Aurora boreal 
  • 11/02 Ciclo continuo: Arthur Machen, Los tres impostores 
  • 10/03 África en guerra: Mia Couto, Tierra sonámbula
  • 14/04 Filosofías vitales: Milán Kundera, La inmortalidad
  • 12/05 Rusia eterna: Antón Chéjov, Pabellón número 6
  • 09/06 Picaresca: María José Ferrada, Kramp
  • 14/07 Nolite bastardes carborundorum: Margaret Atwood, Los testamentos
  • 08/09 El eterno femenino: J.M. Coetzee, Verano 
  • 13/12 Reptiles rebeldes: Karel Capek, La guerra de las salamandras
  • 10/11 Robinson y los mochufas: Santiago Lorenzo, Los asquerosos 
  • 15/12 Dublineses: Roddy Doyle, La camioneta 

jueves, 19 de diciembre de 2019

La matanza de Rechnitz, de Sacha Batthyany: mi familia

El libro de este mes, La matanza de Rechnitz, de Sacha Batthyany, resultó polémico. No sólo por el tema, que se las trae, sino porque, al parecer de algunos novelantes, el autor no se atreve a coger el toro por los cuernos. Leyendo las primeras páginas parece que el libro se va a centrar en lo que da título a la obra, una matanza de judíos acontecida en la II Guerra Mundial en la que estuvo implicada una tía del autor, pero resulta no ser así. 

Los rusos como excusa
“Lo mínimo que puede decirse es que es un libro muy astuto, ya que, usando el señuelo de la matanza, lo que el autor realmente hace es disculpar a su familia, presentarla, dentro de los límites de lo posible, como víctima de la época”
“A mí el libro me recordaba a una película por la estructura siempre cambiante. Con algunas escenas que a mí entender sobran, como cuando el autor imagina que el antiguo funcionario de los campos de exterminio nazis se encuentra, pasados los años, con el antiguo funcionario de los campos de exterminio rusos. Todo imaginado y sin ninguna base en la realidad”
“El argumento de que los rusos lo hicieron mucho peor que los nazis lo usa Batthyany para justificar la postura de su familia de una manera tramposa. Viene a decir todo el rato que los rusos eran peores”
“Es cierto que insiste mucho en lo de los rusos. También es verdad que eso forma parte de la historia de su familia, que es lo que está contando, yo no veo tan descabellado que hable de ello”
“Pero toma como buenas las cifras de Solzhenitsyn de que en los gulags rusos hubo un total de 60 millones de prisioneros y eso es manifiestamente imposible si tenemos en cuenta que la población total de la URSS era en esa época de unos 200 millones. Sería como si dijéramos que el treinta por ciento de la población de un país se encuentra prisionera en los campos de concentración. Fuentes más fiables hablan de un número total de prisioneros de dos millones y medio de personas, que es una cifra muy muy alta pero compatible con la población total estimada. Algo más del uno por ciento del total fueron represaliados según esta segunda estimación”

El exterminio de los judíos
“También usa la teoría de Hanna Arendt de la banalidad del mal, según el cual cualquier persona puede convertirse en un monstruo o un asesino, con lo que se minimiza la importancia de las acciones de las personas verdaderamente malvadas. El nazismo no fue una casualidad y desde luego no fue banal. Fue la primera ideología que se planteó como objetivo declarado el exterminio de toda una raza. Eso es equivalente a declarar a los judíos culpables por el simple hecho de existir. Creo que fue la primera vez que ocurría en la historia un hecho de esas características”
“Pero ha habido muchas matanzas étnicas por desgracia”
“Bueno, lo que es evidente es que la ideología de Hitler creó escuela. Porque, además, los nazis intentaron reescribir toda la historia para hacerla un simple precedente de su propio sistema sociopolítico”

El ángel exterminador
“Yo creo que todo el libro está escrito como réplica de una obra de teatro de Elfriede Jelineck llamada El ángel exterminador en la que la tía de Sacha Batthyany es presentada como una sanguinaria asesina”
“Teniendo ese precedente en cuenta es comprensible que el sobrino intente defender su buen nombre. Si no es así, al menos es razonable pensar que lo fuera”
“Y uno de los argumentos en los que se basa la defensa es que la culpable no es propiamente una Batthyany sino una Thyssen”
“Para mí esa no es una excusa razonable porque hasta donde se sabe toda la clase industrial alemana apoyó el nazismo”

Los diarios de dos víctimas
“El hilo conductor de gran parte de la obra resulta ser la comparación entre los diarios de dos víctimas de la guerra”
“Resulta curioso el contraste entre las perspectivas de Agnes de clase alta y Maritta de clase baja”
“Bueno, yo diría que probablemente la familia de comerciantes a la que pertenecía Agnes debía de ser rica. Mas que clase alta enfrentada a clase baja, lo que se enfrenta, a mi entender, es la clase noble en decadencia con la clase burguesa que está subiendo rápidamente en la escala social. Para mí, ninguno de los protagonistas del libro es de clase baja”
“¿Os fijasteis en el curioso argumento de Sacha Batthyany diciendo que quizá tiene alma de dictador porque se atreve a imponer normas a sus hijos?”
“Es que hoy en día cualquier cosa que vaya en contra de la voluntad del individuo es considerado malsano y susceptible de ser extirpado”
“Sí. Curiosa época la nuestra en que no queremos ser guiados ni siquiera cuando eso redunda en nuestro beneficio”

lunes, 2 de diciembre de 2019

Els coloms de la Boqueria, Jordi Basté y Marc Artigau: Barcelona protagonista

La novela de este mes, Els coloms de la Boqueria, de Jordi Basté y Marc Artigau, fue considerada un bodrio por todos en la reunión, sin paliativos: “Es un libro tan malo que hasta yo lo podría escribir mejor”, se atrevió a decir un novelante.
La intriga por averiguar qué había publicado un locutor tan popular como Jordi Basté nos jugó una mala pasada, nos llevó a programar el libro sin que nadie lo hubiera leído. 

¿De verdad es una novela policiaca?
“Eso no es novela policiaca. Es un libro en el cual, entre otras cosas, se explica un crimen, pero ese no es el tema central porque los autores, en lugar de centrarse en eso, prefieren explicarnos vericuetos sentimentales que no hay quien se los crea”
“Los autores son absolutamente misóginos. Todas las mujeres de la novela están locas”
“Y la caracterización del protagonista como gay es exagerada, es una reinona. No hacía falta, de verdad”
“No hay suspense. Leyendo no se llega nunca a un clímax, a un punto donde se cree intriga. En cambio, hay muchísimos momentos de anticlímax, irrelevantes, que hacen la lectura más bien aburrida”
“Por lo menos la mitad de la historia de Mònica sobra. ¡Y ocupa la mitad del libro!”
“No es solo que sobre, es que está toda ella concebida para despistar. Y no es que eso esté mal en sí, es que el giro final no hay quien se lo crea. No hay coherencia en el desarrollo y no cuela que no quede ninguna pista: está de espaldas en la foto de un fotomatón, no deja ninguna huella en el escenario del crimen, ¡venga ya!”
 “El libro está lleno de reacciones que psicológicamente son despropósitos. Las reacciones sentimentales de los protagonistas son esperpénticas como la del novio actual de la asesina que se aviene a cooperar en el asesinato de la novia de un antiguo novio, no hay hombre que haga eso”
“Y el detective, ¿qué investiga? ¡El caso se resuelve solo!”

Una Barcelona irreal
“Luego están los ambientes, que ni siquiera disfrutas aunque se trate de la ciudad donde vives. Dibujan una Barcelona muy incompleta. Llenar espacio reproduciendo letras de canciones es una manera muy cutre de añadir líneas. Y las descripciones de las comidas, ¿qué interés tienen?”
“Son una copia de Montalbán”
“Pero sin encanto, porque son postizas, una fórmula”
“La figura del sin techo es toda ella un estereotipo. También increíble. A ver, yo vivo en el Raval y os puedo asegurar que la mayoría de los sin techo son inmigrantes, hay poquísimos catalanes. Y el que lo ve todo es casualmente catalán e ilustrado”
“¿Y las putadas que les hacen a Mònica y a Clara? También difíciles de creer, parecen inspiradas en películas adolescentes americanas, rollo Carrie, y encima reiterativas, ¡un esfuerzo de imaginación, por favor!”
“Además, en la novela, el detective es muy amigo de los policías, justo lo contrario de lo que suele ser habitual en las novelas de detectives”
“A mí también me parece inverosímil que propongan una versión de Medea con todos los actores desnudos”
“Sin embargo yo creo que la parte más creíble del libro es aquella en la que se describe el mundo del teatro”
“Es que Marc Artigau viene de ese mundo”
“A mí me parece que muchas de las cosas negativas que se explican sobre el teatro son venganzas hacia personas que realmente existen y que los conocedores serían capaces de reconocer cuando leyeran sobre ellos”

¿Dónde está el editor?
“Hay errores garrafales. Como el de situar en los años 40 una versión televisiva de Medea, cuando lo cierto es que en España no hubo televisión hasta por lo menos el año 1956. La versión televisiva que dicen es probablemente de los años 60”
“Que las asesinas consigan en Internet veneno del pez globo es simplemente inverosímil”
“Los autores no se fijan en los detalles y el resultado es que la cagan continuamente”
“Me apuesto algo que este libro se planeó en un par de quedadas en un bar y fue escrito en unas cuantas noches, sin el menor esfuerzo de autocorrección”
“¿Autocorrección? Esto no lo ha corregido nadie. Dicen que el papel lo aguanta todo, pero esto… ¡Es indignante que esto se haya publicado! Con la cantidad de buenas novelas que deben de dormir en los cajones”
“Es un libro escrito para ser vendido en San Jordi pero no para ser leído”
“Y sin embargo, en las bibliotecas es un libro muy pedido”
“Eso debe de ser porque uno de los autores es Jordi Basté”
“Y no creo que este libro tenga una sola crítica negativa en la prensa. Siendo Basté un locutor de radio muy popular, la venganza sería terrible”

domingo, 3 de noviembre de 2019

Homicidio, David Simon: Antes de The Wire

Fans todos de The Wire, los novelantes teníamos muchas ganas de llegar al Homicidio. Un año en las calles de la muerte de David Simon, previsto para comentar en octubre en el cartel de este año. Durante la reunión no hubo lugar para la disensión, todos estuvimos de acuerdo en que era una buena lectura para complementar la serie, en que ambas destilan la misma verdad.

Verismo con nombres y apellidos
“Para comprender plenamente el libro es muy necesario leerse los epílogos, porque tiene dos, uno escrito uno o dos años después de haberse publicado el libro y otro como 20 veinte años después, cuando ya se había emitido la serie The wire, que resultó un éxito. En los epílogos se explica que todos los nombres que aparecen en el libro son los nombres reales de las personas que intervinieron en los casos que se relatan”
“¿Y le permitieron mantener los nombres reales de los policías?”
“Sí, al parecer pidió autorización y se la dieron”
“Pues alucino, nunca lo hubiera dicho, porque desvela un montón de cosas del funcionamiento del departamento de homicidios y de las técnicas de cada inspector, ¿les daba igual que los delincuentes las conocieran?”
“Bueno, supongo que los delincuentes de Baltimore no han leído este libro”
“Pues yo creo que se lo habrán leído todos, los de Baltimore y los de todo Estados Unidos, y de aquí también, vamos, yo lo hubiera hecho, porque da pistas sobre cómo investigan. Para mí ha sido apasionante ver cómo trabajan los inspectores de homicidios y eso que yo no necesito saberlo”

Semejanzas y diferencias con The wire
“¿En qué creéis que se distingue este libro de la serie The wire?
“En muchas cosas, supongo”
“Bueno, hay cosas semejantes pero muchas otras diferentes”
“Yo veo el mismo realismo; desde luego, yo me sentía ahí. Y eso me pasó tanto en la serie como en el libro, aprendes muchas cosas”
“Sí, pero hay una diferencia que sobresale y es que en The wire hay una mirada..., no sé cómo decirlo, comprensiva quizá, de los que están al margen de la ley, y en este libro no hay ni siquiera un acercamiento a  los homicidas. Se concentra en reflejar la postura de los policías”
“Pero después de este libro escribió the Corner donde explica un año en la vida de unos traficantes de droga que controlan una esquina de la ciudad”
“Entonces, después de imbuirse del espíritu policial y del espíritu de los traficantes, se atrevió a enfrentarse a The wire donde ambas perspectivas coexisten”
“Sí. Eso mismo”

Los casos más notables
“El libro es un diario de cómo vivió el autor un año con la policía, como periodista”
“Sí, como periodista, pero se ve que al final bromeaban con que hiciera cosas de policía”
“No me extraña, se le ve muy implicado”
“En un año hay para hablar de un montón de casos, quizá del que más se habla en el libro es del de Latonya Wallace, la niña asesinada, pero desde luego hay muchos otros. En algunos entra más y otros apenas los menciona; en los meses de verano, lo que cuenta no son los casos sino el clima de violencia por el calor”
“Y tal cómo va contando los casos, las guardias en la oficina, las investigaciones… vas siguiendo la rutina de los policías, cómo intentan sonsacar a los testigos de quienes en realidad no se fían, cómo se crean rivalidades entre equipos y tensiones entre los compañeros. También habla mucho de la importancia del escenario del crimen. Y también de Miranda y como los policías la usan en beneficio propio”
“Ah, sí, las reglas Miranda. Esa parte del libro me encantó, se nota que disfrutó escribiéndola”
“A mí también me gustó mucho. Cuando habla de la lectura de los derechos, me recordaba a la lectura del protocolo de la mediación, cuando estableces las bases para continuar con las preguntas. Pero el libro cuenta cómo manipulan los inspectores esa lectura de derechos, obligatoria por ley, en beneficio de la investigación. Y dice con mucha sorna que el juez que estableció esos derechos no contaba con la astucia de los inspectores de Baltimore”
“Sí, es divertido cómo lo cuenta. Además explica que esa lectura les sirve para saber desde un primer momento si están ante un delincuente profesional que enseguida pide un abogado”
“También habla del trabajo que hacen en los juzgados. Explica que en los juicios, los jurados raramente se concentran en los detalles de los casos, sino que se concentran en cuestiones como la imposibilidad de la justicia o en cuestiones raciales. Es terrible lo que cuenta de cómo algunos jurados acaban resolviendo contra sus propias convicciones para poder llegar a la unanimidad e irse a casa”
 “El gran as del libro es su credibilidad, está hecho de una materia real, explica la realidad y la explica de manera creíble y ordenada. Su talón de Aquiles es que hay tantos personajes, tantos casos, que no te queda una idea muy clara de cual es cual, quizá los delimita mal”
“Bueno es que con todo lo que pudo vivir en un año, hubiera salido ahí…”
“Ya, y bueno, en realidad te pierdes sobre todo al principio, si sigues leyendo luego vas conociendo la personalidad de cada inspector, porque los va describiendo a lo largo del libro, la guía de las brigadas al principio del libro está bien tenerla a mano para ir consultándola, sobre todo al principio”

El epílogo
“En el epílogo habla, años después, de cómo cambiaron el departamento que él había conocido”
“Pero qué dice, es que yo no he llegado ahí”
“Cuenta que una reestructuración súbita del departamento de policía hizo que el índice de resolución de casos bajara en picado, ya que se empezaron a practicar rotaciones y los policías debían cambiar de grupo cada tres años, de homicidios pasar a robos, de robos a antivicio y así sucesivamente, por ejemplo”
“Uy pero si en el libro explicaba justamente que a investigar homicidios aprendes con la experiencia. Él que había visto esto, debió de ser muy crítico con ese cambio”
“Sí, además se demostró que había ido fatal, ideas de burócratas. El resultado es terriblemente deprimente”