Mostrando entradas con la etiqueta Thomas Mann. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thomas Mann. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Sobre el 8 de septiembre: Decadencia de una linaje

© H.-P. Haack
Este mes todo un clásico de la literatura y que contribuyó mucho a que su autor, Thomas Mann, consiguiese el premio Nobel: Los Buddenbrook. Hubo tantos comentarios que ha sido necesario acortar en lo posible. Otra característica de la tertulia es que salieron tantos temas que es difícil ordenarlos en unos pocos epígrafes. En resumen, la obra gustó mucho. Ojala fuese siempre así.

Soberbia caracterización de los personajes
“El libro es un retrato de la propia familia del autor”
“El pequeño Hano es el mismo autor y eso se nota”
“Para mí uno de los mejores retratos de todo el libro es el de Antoine”
“Christian, muy rebelde y poco dado a trabajar, personaje esencialmente negativo, podría ser una trasposición de uno de los hermanos de Mann. Thomas fue en su juventud un hombre muy dado al orden. Sus hermanos eran más rebeldes”
“La psicología de Gerda no se muestra; se la describe por su físico pero no se explican sus acciones ni motivaciones, solo se insiste en su mirada enigmática. Es un personaje misterioso”
“Está muy lograda la descripción de cómo Thomas esconde su debilidad tras una máscara impostada”
“Los personajes que mejor se explican son los que Hano puede conocer, los más antiguos se describen más sumariamente”
“Mann hace descripciones muy competentes sobre música”

La burguesía 
“El libro de familia es casi una religión para los personajes”
“Sí, tiene una gran importancia”
“Y el cónsul ve en él la prueba de que Dios ha sido bueno con la familia”
“En eso se comporta como un ejemplo de la lógica protestante tal como la describió Max Weber”
“Todo el texto describe la lógica de la alta burguesía”
“Pero es una burguesía con ciertos valores”
“Enfrentada a los advenedizos”
“Y a aquellos que se enriquecen con métodos poco dignos”
“La moraleja es que si tienes principios no prosperarás”
“La tendencia artística, de Hanno o de Christian, se ve como una señal de decadencia”
“Se describe un mundo elegante pero decadente”

La planificación
“Todo el libro sigue una planificación muy inteligente”
“Por lo mucho que repite los diferentes datos a través de los episodios llegué a pensar que se habría publicado por entregas”
“Sí, creo que así fue”
“Pero en la Wikipedia no se dice así, sino que se vendió por ejemplares íntegros”
“Los primeros capítulos son pictóricos, como si los hubiera escrito a la vista de los retratos familiares. Sobre todo en la parte del banquete, Mann hace cuadros”
“Con la siguiente generación, se describe con muchísimo detalle el esplendor de la estirpe y, con la posterior, se hacen retratos más psicológicos, como los de Thomas y Antoine, pero, a medida que avanza su tiempo, el tiempo se va comprimiendo, cada vez se describen las cosas de manera más concisa”
“Hasta que llegamos a la descripción de un día en la escuela de Hanno, donde el tiempo parece volverse a detener”
“Es que el día en la escuela es una manera muy clara de describir como es un niño”
“Sí, pero a mí se me hizo largo”
“En mi opinión, quiere describir un ambiente de mediocridad que oprimía a Hanno, de quien se dice que muere porque no quiere vivir”
“Hay muchísimas muertes en todo el libro”
“Una de las más detalladas es la de la abuela, que es durísima, pero que es la agonía de alguien a quien le había llegado su hora. En cambio, Hanno muere de manera prematura y tremendamente injusta y la descripción de su agonía es la delicadeza misma, pues en ningún momento indica que es el pequeño quien agoniza”
“También es muy delicada y hábil la manera en que se describe cómo Antoine decide casarse con Grünlich, cuando ella misma decide apuntarlo en el libro de la familia, en ese momento, se retrata al personaje”

domingo, 25 de marzo de 2012

Sobre el 14 de febrero: Yukio Mishima

“Me ha encantado, es una delicia”; “A mí también, aunque es muy clásico”, “Y a mí, pero es un ejercicio literario”. Posturas en la misma línea para la reunión dedicada a El rumor del oleaje y muchos aspectos tratados: desde el talento y la extraña personalidad del autor, Yukio Mishima, hasta las traducciones que leímos, en particular la catalana, en la que el traductor opta por hacer hablar a los habitantes de la isla en un dialecto que no corresponde con ninguno real del catalán, solución que no fue del gusto de todos.

Experimento
“Me ha gustado, sí que es un estilo clásico, decimonónico, en las descripciones, la narración en tercera persona… al estilo de Balzac, y la situación está muy bien buscada, pero es un experimento literario, se trata de un ejercicio literario de mucho nivel pero todo es artificial. Es un buenísimo escritor y eso hace que quede mitigado, el nivel profundo es muy sutil, va con carga de profundidad, pero el libro tiene lo que tiene”
“Bueno, desde luego no tiene crítica social, es de derechas, como siempre pasa con los libros que propongo”
“Hombre, no hay muchos escritores que hayan hecho un golpe de Estado”
“Ideológicamente se nota su carácter conservador, seguramente porque lo sabes”
“Y aquí está el experimento, se trata de reproducir todo lo bueno del Japón”

Paraíso
“Si de lo que se trata es de retratar un paraíso, lo consigue, puedes visualizarlo con sus descripciones, con muy pocas palabras lo estás viendo”
“Sus descripciones son muy visuales, muy detalladas, se visualiza perfectamente el santuario, los pinos torii…”
“En la descripción de los momentos de descanso de las buceadoras me parecía estar ante un cuadro de Gaugin”
“Sí, puedes meterte allí, yo me sentía al lado de las buceadoras. Y en las descripciones hay expresiones muy bonitas: el agua cristalina cayendo sobre el musgo, las escaleras brillantes como si estuvieran cubiertas de barniz… No es poético, es realista, pero es muy bonito”

Artificio
“Encuentro que hay una disonancia temporal, el retrato de la isla parece que esté ambientado hace siglos, pero luego cuenta la vida fuera de la isla y te das cuenta de que son los años 50”
“El libro responde al típico esquema de las historias japonesas, chico tímido frente a chico descarado, según Ruth Benedict, la antropóloga autora de La espada y el crisantemo, el libro que Mishima siempre recomendaba a los extranjeros”
“Los occidentales, al escribir historias de amor, suelen fijarse en los estados psicológicos de los personaje y describirlos, aquí no pasa”
“Por eso a mí me ha extrañado que lo relacionaras con Balzac. A mí me ha recordado Una habitación con vistas, que es una historia de amor entre dos jóvenes, como esta, contada también por un homosexual, y en ninguna de las dos hay romanticismo”
“Se trata de un ejercicio literario de mucho nivel pero todo es artificial. Es un homosexual contando una historia de amor heterosexual. Parte de una historia de amor para demostrar que Japón sabe resolver solo sus propios problemas, como queriendo decir: así arreglamos los japoneses nuestros conflictos. Le interesa describir un personaje no corrompido por el intelecto y exaltar su fortaleza física”
“Pero no es tanto que lo presente como a un pazguato, sino como a alguien muy prudente, con una sensibilidad no intelectualizada y un gran conocimiento de las personas”
“A mí me pareció que se excede en su afán por retratar su inocencia y la de la chica, hasta llegar a extremos grotescos como cuando se despiertan desnudos frente a la hoguera, se empeña tanto en acentuar su inocencia que queda artificial”

Suicidio, violación y humor
“Me ha llamado la atención que los personajes se refieren varias veces y con mucha naturalidad al suicidio, debe de ser un rasgo característico de la cultura japonesa y de hecho el propio autor se suicidó”
“Cuando se suicidó, los periodistas occidentales no se lo creían al principio, pensaron que era una de sus boutades
“Otra cosa que también me llamó la atención es su curioso sentido del humor, como el intento de violación, que acaba siendo divertido con la irrupción de la avispa me sorprendió mucho, me pareció que solo de una personalidad muy peculiar podía salir algo así”

Talento y obsesión
“Fue un autor muy prolífico y sus novelas tienen estilos muy diferentes. Sol y acero es su ensayo más revelador. En su obra, las obsesiones permanecen y también los arquetipos de belleza pero es lo único. Por ejemplo, en Confesiones de una máscara hay también un personaje fuerte idealizado al estilo de esta, Omi, pero no tiene nada que ver en cuanto al estilo. Nieve de primavera es más parecida, recuerda a Thomas Mann, que era su escritor favorito”
“El mismo Kawabata, que ganó el premio Nobel cuando en todas las quinielas estaba Mishima, reconoció que un talento como el de Mishima solo surge cada dos o tres siglos”

martes, 16 de febrero de 2010

Sobre el 9 de febrero: Zadie Smith


Dientes blancos, de Zadie Smith, en la balanza: “No profundiza”, “No me lo creo”, “Los personajes están poco elaborados”, “No me resulta creíble”. Cuánto rigor se gastan los novelantes al juzgar a una escritora multipremiada, la gran esperanza de la literatura anglosajona, ¿no? Más pesas en este platillo: “Escribe fuegos artificiales y eso despista de los aspectos esenciales, hay mucho humo”, “Está bien que mezcle comedia y drama, pero el comienzo no me gusta, no me parece que refleje la mentalidad de un suicida, yo creo que se mete en un berenjenal”.
¿Y en el otro platillo?: “Escribe extremadamente bien, tiene una facilidad increíble”, “Es ingeniosa, es ocurrente”, “Hace piruetas argumentales muy bien”. En un foro tan severo, cuántas veces se han escuchado halagos como ésos. No hace falta revisar las entradas: muy pocas, quizá ninguna. Y pocas veces un escritor ha dividido tanto a los novelantes. No es la primera vez que se anima la discusión, no faltaba más, esto es un club de lectura. Pero esta vez el debate no surgió entre novelantes, sino en cada uno de ellos: todos de acuerdo en todo, incluso en no saber qué pensar, balanceando, cada uno de ellos alternando reproche y halago.
“No basta con escribir bien, hay que tener cosas que contar”, “Tener algo que decir es lo realmente difícil”. ¿La juventud de la autora como disculpa? “Como se nota que no ha tenido dificultades en la vida, que no sufrido dramas, no sabe reflejar la amargura porque no la ha sufrido”. Sin embargo, “cuando escribió Los Buddenbrook, Thomas Mann también tenía 25 años, y es la memoria de un adolescente cargado de vivencias”
A pesar de errores apuntados, “en un tanque, los soldados no se pueden estar mirando unos a otros, no hay sitio”, fue reconocida su habilidad para sortear los agujeros de la experiencia, “ambientando los capítulos dedicados a la guerra fuera de la conflagración armada”. Y su osadía: “El final está bien trabajado, arriesga mucho y constantemente parece a punto de caer en el abismo, pero no cae”. Y los hallazgos de la novela: “El retrato de los Chalfen es uno de los hallazgos del libro y el otro es recuperar a Dickens”. “Pues no lo cita como influencia, ella se reconoce deudora de Forster, pero es verdad que no encontré semejanzas de estilo con él”. “Porque su influencia es otra, seguro que se ha leído a Dickens enterito”.
Y así, Zadie Smith “sacó a la literatura inglesa de la muerte en que había caído con escritores como Forster o Woolf, la sacó del exceso de introspección, su novela es una reivindicación de un tipo de literatura que había muerto; de todos los atrevimientos de esta escritora, me parece el mejor”, porque “con ella la literatura volvió a la calle, pero de un modo amable, hay escritores de su generación que son más punzantes y es más fácil que vendiera por ser más amable, ella no acusa”.
Quizá ayudara a las ventas el circo mediático que se montó alrededor de su primera novela (“los derechos de edición fueron subastados con gran revuelo cuando todavía no estaba escrita”) y los premios literarios, “con el peso que tienen en Inglaterra”, seguramente también. Pero después de aquel bombazo, ¿qué? “Hay carreras literarias ideales, como Faulkner o Bellow, cuyos primeros escritos apenas leyó nadie. En cambio, Zadie Smith empezó en la luna” y “la presión, la ha bloqueado, ella misma lo ha reconocido”. “Está bien que haga confesiones sobre su labor de escritora”, “aunque no sean de gran profundidad”. “Ya puede escribir artículos, ya, con tres libros en diez años, algo tiene que escribir”. ¿Usar seudónimo? “No lo creo, mucho ego aquí, demasiado para usar seudónimo”. ¿Mucho ego? No parece que Zadie Smith nos esté haciendo caso (“Menos saraos y más escribir”) y se haya centrado en “encontrar su voz”: su último proyecto, una recopilación de relatos de revelaciones literarias como ella, El libro de los otros. ¿Y el tuyo, cuándo?

Todavía más sobre Zadie Smith
  • "Nombres propios", por Pablo Martínez Zarracina, en El norte de Castilla. Crítica de la recopilación de relatos coordinada por Zadie Smith, que Salamandra acaba de publicar aquí.