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domingo, 6 de junio de 2021

Georges Simenon, El hombre que miraba pasar los trenes: Un instante basta

Georges Simenon, El hombre que miraba pasar los trenes

Todo fueron elogios para la novela del mes, El hombre que miraba pasar los trenes, de Georges Simenon. En vida fue un superventas pero quizá hoy en día haya perdido popularidad: uno de los novelantes más jóvenes reconoció no haberlo leído nunca y agradeció que hubiera sido propuesto para comentarlo en Novelantes.

Profundizando en el estilo

“A mí me ha parecido refrescante y hasta innovadora la manera en que se plantea la novela: en lugar de ver el crimen desde la perspectiva del detective que lo investiga, aquí se plantea desde la perspectiva del asesino”

“Sí, en eso se parece un poco a Crimen y castigo, de Dostoievski”

“Las diferencias entre uno y otro me parecen muy grandes, por no decir más”

“Bueno, sí, Raskolnikov sigue un método y una ideología, Kees Popinga sólo sigue el dictado de sus impulsos”

“Los estilos literarios tampoco son comparables, es evidente”

“Mirémoslo desde el lado positivo y centrémonos en Simenon. Su narrativa es muy ágil y elegante, y sabe dar una gran sensación de realidad a su relato”

“Era un escritor que escribía muy rápido. Una novela como la que comentamos hoy, de unas doscientas páginas, podía escribirla en quince días. Eso sí, trabajaba jornadas continuas de ocho a diez horas ininterrumpidas de escritura creativa”

“A mí me ha hecho mucha gracia cómo están redactados los artículos periodísticos que se intercalan en la narración, no sé si es que en la época de Simenon los periodistas escribían así o si los artículos están escritos desde la ironía”

“Yo me decanto por lo primero, creo que el periodismo de aquella época era tal cual se refleja en el libro”

“En realidad Simenon fue uno de los candidatos al premio Nobel de literatura pero claro, por aquel entonces el género policíaco estaba un poco en la sombra. Supongo que el jurado no quería ser tachado de demasiado popular”

Verosimilitud

“Me ha parecido que tiene una manera muy refrescante de escribir, que es capaz de poner al lector en el lugar del personaje, por más peculiar que sea”

“Estoy de acuerdo pero es que además parece capaz de hacer verosímil no solo lo que cuenta sino que también podría hacer verosímil cualquier otra continuación que se le hubiese ocurrido”

“Muchos de los personajes de Simenon tienen las costumbres del autor, van a los sitios que él iba y dan muchas vueltas por París, que es una ciudad que Simenon conocía al dedillo”

“Es notable su habilidad para reflejar los ambientes bohemios, como el la prostitución”

“Es que los conocía. Alardeaba de haberse acostado con miles de mujeres, muchas de ellas prostitutas, tenía debilidad por las mujeres, y las mujeres por él. Su hija llegó a suicidarse porque estaba enamorada de él”

“¿En serio? No tenía ni idea”

“Pues fue muy sonado en su momento. Era un escritor muy popular”

Maigret el funcionario

“El personaje más emblemático de Simenon, el que con más frecuencia aparece en sus novelas, es el comisario Maigret, que está en las antípodas de un Sherlock Holmes y en las antípodas también de cualquier detective de película norteamericana. Maigret es el policía funcionario, el que sigue todas las pistas y busca los errores de los criminales y además los pilla por cosas bastante evidentes, no por minucias como haría, por ejemplo, Holmes. Pero no son las novelas de Maigret las que más me gustan de Simenon”

“Yo no lo había leído nunca y tengo que reconocer que ha sido un descubrimiento”

“Es que hay mucho prejuicio con la novela negra, seguramente por eso no lo habías leído” 

 “A mí lo que me gusta es la variedad de detalles de los que se sirve para retratar a sus personajes, a unos los retrata por el físico, a otros por detalles como un olor característico. Tiene todo un muestrario de recursos y los sabe utilizar bien”

“Sí, sabe escoger muy bien los detalles, con un par de notas ya queda hecho el retrato. Con los ambientes sucede lo mismo, recuerdo que toda la casa holandesa queda descrita con la chimenea, de la mejor calidad”

Deep inside Popinga

“A mí me impresionó mucho la carta que Popinga escribe al comisario. En ella se citan los mismos elementos que al principio de la novela se usan para definir la vida de Kees pero estos mismos elementos son usados de un modo totalmente distinto”

“Bueno, a mí lo que no me pareció muy creíble fue que Kees asesinase a una mujer y luego no se arrepintiese en absoluto”

“Es una conducta típica de los psicópatas”

“Pero es que lo cuenta él, eso es lo sorprendente, y lo razona llegando incluso a decir que cómo se le ocurre a esa mujer morirse, lo cuenta de una manera que hasta te hace gracia”

“Es un psicópata reprimido. Es un hombre profundamente alterado por la ruindad que de repente descubre en De Coster, el propietario de la empresa en la que trabaja. Desde ese momento deja de ver pasar los trenes, deja de reprimir sus deseos y se lanza a una vorágine entre criminal y delictiva”

“Lo novedoso es que Simenon lo muestra todo desde su punto de vista, no conoces el diagnóstico de los psiquiatras, solo percibes la confusión del mismo Kees, que los ve ir y venir. Tampoco la investigación policial, que es lo típico”

“Sí, pero no te pilla de nuevas que acabe cómo acaba. Con solo un par detalles, como el incidente de la sal en la sopa o de la pieza de ajedrez, ya ves desde el principio que una persona muy normal no es”

“Sí, está cantado que Kees ha de acabar mal. Denuncia incluso a los delincuentes que intentan ayudarle y al final tiene que huir de ellos además de esconderse de la policía”

“También muy peculiar lo que hace al final, cuando se deshace de toda su ropa para que nadie sepa que era Kees Popinga quien se suicidaba. Y yo me decía al leerlo, así que ese era su gran plan, simplemente escapar de todo pero sin que nadie lo supiera, esa era su prioridad”

“Es muy coherente con el retrato del personaje: un hombre con un orgullo superlativo, todo en la novela lleva a pensarlo. Está bien construido”

“También me gusta mucho el final, cuando vuelve a cometer la jugarreta pieza de ajedrez en la partida con el doctor. Y cuando intenta explicar la “verdad” de su caso y resulta que no hay verdad ninguna. Que todo lo ha hecho simplemente porque sí, porque se dejaba llevar”

“Es muy buen cierre. Y a mí me hizo reír que su mujer vaya a verlo el segundo martes de cada mes: ¡como las reuniones de Novelantes!”

¡Nos vemos en la próxima!


domingo, 20 de enero de 2019

Cipión y Berganza, Miguel de Cervantes: Perros charlatanes

Empezamos el año con Cipión y Berganza, novela ejemplar de Cervantes, uno de los autores más renombrados de la prosa castellana y un retratista de su época, la España del siglo XVI. Sobre si ese retrato fue bueno o malo, hablamos mucho en la tertulia. En el coloquio sobre el coloquio se habló, además, un poco de todo.

Buscando el nivel más profundo
“Para empezar, yo apuntaría que el coloquio es un buen ejemplo de cómo era la novela picaresca en la época de Cervantes”
“Sí, estoy de acuerdo. Cervantes intenta escribir el coloquio dando ejemplo acerca de cómo deberían ser todas las novelas picarescas pero, aunque eso sea verdad, no empiezas el análisis por donde debieras para llegar a lo más hondo, a la esencia de la obra”
“¿Y por dónde deberíamos empezar?”
“Id probando…”
“Y tú nos dices si vamos bien encaminados o no…”
“Exactamente. Anda, intentadlo”
“A mí me llama mucho la atención que Cervantes dedique mucho tiempo a describir la sorpresa de los propios perros al ver que hablan como personas”
“Sí, efectivamente. El autor dedica muchísimo tiempo a hablar sobre ese tema. Y eso es porque tenía el pundonor de trabajar con tramas verosímiles. Pero aún no hemos llegado a lo más profundo del coloquio. Aún no habéis acertado con el enfoque adecuado.”
“También podemos hablar de los distintos amos por los que pasa Berganza…”
“Sí, por ahí vamos bien. Cada uno de los amos de Berganza representa a una de las clases sociales de la época, si se puede usar esa terminología”
“Bueno, desde luego, los que quedan peor parados, en los retratos, son los gitanos y los moriscos”
“Exactamente, ahí quería yo llegar. Detrás de lo que parece un retrato amable y a vuelapluma de la sociedad de la época, se esconden los prejuicios del autor. No debemos olvidar que el coloquio se escribe contemporáneamente a la expulsión de los moriscos de España. Lo cual, hoy lo sabemos porque lo vemos con perspectiva histórica, fue un error enorme porque expulsaron a la clase más productiva de la sociedad”
“Sí, yo me fijé en que el autor critica a los judíos por impíos y a los moriscos por usureros”
“Usureros a la fuerza porque era casi la única ocupación productiva que los otros grupos sociales les permitían ejercer”

Muchos amos, muchas opiniones
“A ver, el primer amo de Berganza es el jifero, esto es, un trabajador del matadero”
“Un matadero donde los mismos matarifes roban la mejor carne…”
“Sí, a mí me llama la atención la importancia que tiene la carne en esta obra”
“Y por culpa de la carne tiene el perro que cambiar de amo y va a parar a donde unos pastores”
“Que también estafan carne a los propietarios del ganado”
“Y os fijasteis en cómo Cervantes critica por poco realista la novela pastoril tal como se escribía en su época; esto es, con pastores idealizados y parajes idílicos”
“Sí, esa parte de la obra es muy clara al respecto”
“Pasa luego a servir Berganza a un mercader rico que es el personaje mejor tratado de toda la obra”
 “También están bien tratados los monjes jesuitas que dan clase a los hijos del mercader”
“Pero el perro tiene que huir de casa del mercader por culpa de una criada negra”
“Otra minoría que sale malparada en la prosa de Cervantes. Si es que no daba puntada sin hilo…”
“Luego Berganza va a parar al servicio de un alguacil que amaña escándalos para poder cobrar multas bajo mano”
“Y de allí pasa al tambor…”
“Y conoce a la bruja”
“Sí, la parte de la bruja es la más interesante del libro”
“Pero de qué manera más cruel trata a la mujer Cervantes… Como la maltrata Berganza, que dice “que no se debe aceptar el beso de una mujer vieja” y al final casi la mata”
“Y luego ya pasamos a los judíos y a los moriscos, que son los últimos”
“Te olvidas de Mahudes, el limosnero del hospital”
“Un personaje que sale bastante bien parado en los comentarios de Cervantes.
“Y os fijasteis, supongo, en los cuatro locos del hospital, que aparecen casi al final de la obra, el matemático, el arbitrista, el alquimista y el poeta. Yo creo que a Cervantes le interesaba mucho la locura, creo que pocos autores antes de Dostoievsky se han interesado tanto por la locura. Por ejemplo, en la obra de Cervantes, el licenciado Vidriera está loco. También don Quijote está loco”
“No podemos olvidar en el coloquio el lugar particularísimo que ocupa el personaje de Cipión”
“Sí, es un personaje que hace avanzar la trama, y en cuanto a las digresiones a veces las evita, a veces las provoca”

Otras obras de Cervantes, otros coloquios de otros autores
“A mí se me ocurrió proponer esta obra porque consideré que, siendo corta, en ella está resumido lo más representativo del autor. Y creo que en esta obra vemos cómo los que han sido considerados grandes autores de la literatura tienen también defectos y filias y fobias que se pueden ver a poco que leamos sus obras con calma”
“No sé; yo aparte de leer el coloquio me leí el licenciado Vidriera y aunque reconozco que está bien escrito me cansa, me satura, quiero decir, que las réplicas del licenciado a los que se ríen de su locura son muy brillantes pero son tan excesivas en cuanto a recursos y trucos literarios usados que me agotaban”
“Y eso que Cervantes tenía una prosa amable, muy distinto es el estilo de, por ejemplo, Quevedo, con mucha mala leche”
“Pues ya digo que a mí tanto exceso retorico me cansa”
“Bueno, eso es una consecuencia de cómo consideraban en esa época la literatura. Los lectores querían artificio, brillantez y no parecían cansarse por mucho que se les diera. Fijaos si no en la obra Julio Cesar de Shakespeare. El parlamento de Marco Antonio en el entierro de Cesar podría ser considerado una obra maestra por sí mismo”
“Y aparte de eso parece que el coloquio de los perros ha sido uno de los escritos de Cervantes más leídos, después del Quijote, claro”
“Es que yo diría que del mismo modo que el coloquio de los perros es una novela ejemplar también el Quijote empezó siendo una novela ejemplar que luego se salió de madre. Fijaos que dentro del Quijote hay lo que podríamos considerar novelitas más pequeñas”
“Lo que pasa es que el Quijote tuvo un éxito inesperado y eso impulsó a su autor a escribir una segunda parte”
“También el coloquio parece pedir una segunda parte, como los mismos personajes sugieren. Si en la primera parte se cuenta la vida de Berganza que es oído por el atento Cipión, se dice al final y al principio que “en una noche posterior” tendrá que ser Cipión quien le relate su vida a Berganza”
“Y mirando por Internet me enteré de que otros autores han intentado escribir segundas partes. Una autora llamada Ginés Carrillo Cerón escribió un coloquio de las perras, intentando dar un punto de vista más femenino, dicen, de nuestra sociedad. No sé más del tema porque yo propiamente no lo he leído”
“También Jacinto Benavente escribió un nuevo coloquio de los perros…”
“¿Quizá cuenta la vida de Cipión?”
“No lo sé, sólo sé que la obra existe”
“Pero estas segundas partes no parecen haber tenido mucho éxito porque, si no, sabríamos más de ellas”
“Es que es muy difícil escribir a la altura de los de Cervantes”

lunes, 15 de febrero de 2016

Sobre el 9 de febrero: Lucifer acecha

Muchas cosas hay que decir en este preámbulo. La primera es que tenemos algunos novelantes que merecerían matrícula de honor porque son capaces de vencer dificultades muy serias para asistir a nuestras sesiones. Otro tema es que en la tertulia del mes no se quiso entrar en la valoración de las atrocidades que en la novela propuesta se describen: El adversario, de Emmanuel Carrère. El resultado fue un análisis muy “estructural” del texto. Decimos aquí lo mismo que en Crematorio: tertulia sólo hubo una y es nuestra obligación reflejarla tal como fue. Dejamos paso libre a los lectores para que con sus comentarios ahonden en una visión más profunda.

¿Precedentes literarios?
“Es una novela durísima”
“Se han hecho hasta tres películas siguiendo el tema de este libro”
“El autor intenta seguir el modelo de A sangre fría
“¿Pero consideráis esto periodismo?”
“No, es pura literatura”
“Yo diría más, diría que es antiperiodismo, porque el periodismo busca aportar respuestas y en este libro se busca todo lo contrario”
“Desde luego, no es Capote ni Kapuscinski, a quien, por cierto, podríamos comentar”
“A mí me parece que hay otros precedentes, Albert Camus en El extranjero, por ejemplo, o Crimen y castigo
“Pero el protagonista de la novela rusa no intenta suicidarse como hace Romand”
“Lo hace, pero es un falso suicidio, según yo lo veo, pero fíjate que, como en la novela de Dostoievski, los dos protagonistas saben que les pillarán”
“Pero Raskolnikov se enfrenta a los hechos y Romand no quiere hacerlo”
“Es que Romand es un cobarde enorme, es un mentiroso compulsivo, hasta tal punto que ni él mismo sabe cuál es la verdad”

La encarnación del mal
“Esta es una novela sobre la mentira. Es la historia de un hombre que vive en la mentira. Escoge vivir en la mentira. Y es la mentira la que lo lleva hasta el asesinato”
“Pero yo no veo cuál es la moraleja del asunto: porque si lo que se quiere decir es que no te puedes fiar de las personas amables, como a ratos parece, como conclusión me parece insuficiente y engañosa”
“Es que Romand es para Carrère la imagen del Anticristo. Carrère es un autor con preocupaciones teológicas, por más que sea agnóstico”
“En todo caso, Romand no llega a ser un ejemplo para el lector, ni siquiera un ejemplo negativo, porque su caso es tan extremo que nadie se ve reflejado en él”
“Y en todo caso Carrere juega a ser el ‘espectador casi imparcial”
“El autor es un ejemplo de contención constante, incluso en lo moral”
“Pero refleja las opiniones negativas de otras personas y por ellas sabemos lo que realmente piensa Carrère”
“Pero precisamente es por su contención como autor por lo que todo su libro se me antoja un trabajo inane, inútil, para qué entrevistarse con Romand, para qué asistir al juicio...”
“Yo eso no lo veo claro”
“Pues yo pregunto, ¿para qué ha escrito Carrère el libro?”
“Como experimento literario, supongo”
“Tengo otra pregunta: ¿quién es más amoral, el autor o el personaje?
“No sé si entiendo la pregunta”
“Pues piénsalo un poco”

Y a partir de ahí, todos nos quedamos pensando y ya no se dijo más sobre la novela.

lunes, 9 de enero de 2012

Sobre el 13 de diciembre: Saul Bellow


El legado de Humboldt nos unió, una novela que empieza y acaba con una exhumación, del mismo cadáver, y nos hizo pensar y reír a partes iguales. La experiencia Bellow, éxito total: para quienes no lo conocían, un nuevo autor que leer; para quien lo propuso, la satisfacción de escuchar un “nada que objetar”.

Entre vivos y muertos
“Es una novela escrita a dos niveles, el tema principal es la condición humana, la relación entre vivos y muertos, el resto son anécdotas que enmarcan esas reflexiones”
“Los argumentos respecto a la vida tras la muerte no son originales, parecen extraídos de Unamuno”
“Otros temas son la relación del artista con el poder, en el pasado y en el presente”

Crítica desde la simpatía
“Constata en lo que se ha convertido Estados Unidos, un país de abogados, financieros… Las dos tramas representan las dos tendencias: económica e idealista”
“Pero no es muy crítico con el país, es de derechas aunque coqueteara con el trotskismo”
“Es una crítica desde la simpatía”
“Se le ve el plumero desde el punto de vista político”

Nada que objetar
“Es muy buen escritor, no se le puede objetar prácticamente nada, quizá hacer los personajes más brillantes de lo que deberían”
“Me gusta el estilo del libro, su fluidez”
“Y las referencias culturales son colaterales están hechas con habilidad”
“Es muy divertido, sobre todo en la segunda mitad”
“Todas las partes de Cantabile lo son”
“Con lo que más me he reído yo es con la madre de Renata”
“Si le tuviese que poner alguna pega es que como esoterista no me resulta creíble, los que yo he conocido no son así”

Entre Woody Allen y Dostoievski
“Su gran referente es Dostoievksi, la galería de personajes y el modo de ver la vida, los temas: la muerte, el sentido de la vida…”
“A mí, su humor me recuerda al de Woody Allen”
“Sí, Bellow fue uno de los que hizo un cameo en Zelig, se prestó a la broma”
“Se parece sobre todo en las broncas con sus mujeres”
“Hay magia en la descripción de personajes, también en la de ambientes”
“Hay momentos en que tienes que parar, como pasa también con Dostoievski, porque te abruma”
“Toda su familia era rusa y esa herencia cultural se nota. Es el más ruso de los escritores norteamericanos”
“En la descripción de personajes es Dostoievksi puro”
“Pertenece a la estirpe de escritores rusos intelectuales que vierten sus reflexiones filosóficas en sus novelas con total tranquilidad”

domingo, 16 de octubre de 2011

Sobre el 11 de octubre: Dostoievksi


Iniciamos la sesión sobre Dostoievski hablando de la traducción de Joan Sales de Los hermanos Karamazov, de las diferencias con las ediciones en castellano (discusión que ya se había iniciado en comentarios a la entrada anterior) y del poco respeto que ha existido hacia un libro clásico, publicado en versión abreviada sin avisar al desprevenido lector.

Una gran traducción
“En la Wikipedia he visto que la traducción catalana que estoy leyendo, la de Joan Sales, se considera de las mejores”
“Pues viendo vuestros libros me doy cuenta de que he leído una versión abreviada, ya me pareció que estaba mal traducida, pero estaba tan contenta de habérmelo leído tan rápido… Bueno, ya lo había leído cuando era joven, volveré a leerlo, esta vez la versión íntegra”

Un buen hombre
“Es un libro que debes leer más de una vez. En esta lectura me he dado cuenta de que aunque hay muchos personajes, pocos están desaprovechados. Miusov, por ejemplo, para qué está: es el representante de la alta sociedad que critica la religión porque está de moda, que critica los libros sagrados sin haberlos leído, sería el snob. ¿Y Kalganov? Es quien al final de la novela trata de manera digna a Dimitri”
“Es un libro doctrinal”
“Sí, y de derechas, no sé qué pasa que escojo todos los libros de derechas. Cuando sabes su biografía, lees sus escritos... Me gustaría haberlo conocido, porque me parece un buen hombre, es una de esas personas con quien me hubiera gustado hablar”
“Alcohólico, epiléptico, ludópata... Tuvo una vida muy intensa y finalmente encontró el consuelo en la religión”
“Su cambio ideológico fue una cuestión de supervivencia, porque estuvo recluido por motivos políticos sin límite de tiempo, hasta que se le considerara redimido”
“Tuvo el mérito de vivir en la penuria y saber retratarla”

Paneslavismo
“Es un libro de tesis, paneslavista, los hechos demuestran la tesis de que la esperanza está en la religión, Rusia se salvará por sus propias raíces, su religión. El starets Zósimo llega a decir que quien no cree en Dios, no cree en su pueblo, que si eres ateo, estás desligado de tu tierra natal”
“Cuando se pone tan doctrinal me distancio, pero son partes muy interesantes. Se le ha criticado mucho que se desvíe del hilo principal, pero no se dice que está tan bien escrito que vale la pena leerlo”
“Son episodios para ilustrar una postura. Se trata de una visión del mundo totalmente maniquea, lo cual no quiere decir que no me parezca un buen escritor. Quien lo pone a caldo es Nabokov, que se centra sobre todo en Crimen y castigo

Saltarse las reglas
“Es desordenado y llega a repetirse en el mismo párrafo”
“Se publicó como serial, así que interesaba que fuera largo”
“Académicamente se salta todas las reglas, formula puntos de vista pero no está al servicio de la trama, sino de lo que busca: adoctrinar”
“Entre sus méritos está construir muy bien los monólogos”

Tipos humanos
“Y sus tipos humanos son impresionantes”
“Está claro que fue un gran psicólogo”
“Y los personajes son coherentes en su desarrollo”
“Ves claro que Dimitri va a su perdición. A mí me recuerda El sonido y la furia, aunque no tenga nada que ver con Faulkner, al capítulo que relata los preparativos de la muerte de Quentin”
“El sentido de su condena es su redención”
“Igual que la de Raskolnikov al final de Crimen y castigo

martes, 4 de octubre de 2011

11 de octubre: Líos de familia


De Dostoievski podría decirse que es un ejemplo de un escritor con una biografía digna de constar en una novela. Hijo de unos pequeños propietarios rurales que acabarían arruinados y tuvieron que trasladarse a la ciudad, su madre murió tísica y su padre cargado de deudas. Los problemas monetarios serán una constante en la vida de Dovstoievski.
A causa de haber firmado una carta en contra de la esclavitud de los siervos fue procesado como activista político y condenado a muerte, pena que le fue conmutada por el destierro a Siberia. Siendo un reo político, su sentencia de destierro no especificaba un límite máximo a partir del cual pudiese considerarse que las deudas con la sociedad estuvieran saldadas sino que el reo no era reintegrado a la sociedad hasta que se considerase que su ideología fuese la correcta. Por suerte para él, Dostoievski pudo volver a la parte europea de Rusia en “tan sólo” cinco años, pero su emancipación completa no llegó hasta cumplirse otros cinco años. Otra de las vicisitudes que marcó su vida y que casi siempre se refleja en todas sus obras es su epilepsia.
Desde el punto de vista literario me llama la atención en su obra su maestría para construir monólogos y, especialmente en Los hermanos Karamazov la fidelidad a sus personajes. Desde que aparecen están definidos psicológicamente y prácticamente ninguno de sus actos contradice su manera de ser.
A continuación he escogido un trozo de la obra, a caballo entre el dialogo y el monólogo,donde una penitente pide ayuda para combatir su desesperanza, ya que ha perdido un hijo (Dostoievski escribía esto cuando hacía poco que su mujer había perdido un hijo):
—He aquí una que viene de lejos —dijo el starets, señalando a una mujer todavía joven, pero exhausta y muy delgada, y de rostro tan curtido que parecía negro.
Esta mujer estaba arrodillada y fijaba en el starets una mirada inmóvil. En sus ojos había un algo de extravío.
—Sí, padre; vengo de lejos. Vivo a cuatrocientas verstas de aquí. De lejos, padre, de muy lejos.
Dijo esto una y otra vez mientras balanceaba la cabeza de derecha a izquierda, con la cara apoyada en la palma de la mano. Hablaba como lamentándose.
En el pueblo hay un dolor silencioso y paciente, que se concentra en sí mismo y enmudece. Pero también hay un dolor ruidoso, que se traduce en lágrimas y lamentos, sobre todo en las mujeres. Este dolor no es menos profundo que el silencioso. Los lamentos sólo calman desgarrando el corazón. Este dolor no quiere consuelo: se nutre de la idea de que es inextinguible. Los lamentos no son sino el deseo de abrir aún más la herida.
—Usted es ciudadana, ¿verdad? —preguntó el starets, mirándola con curiosidad.
—Sí, padre: somos campesinos de nacimiento, pero vivimos en la ciudad. He venido sólo para verte. Hemos oído hablar de ti, padre mío. He enterrado a mi hijo, que era un niño pequeño: Para rogar a Dios, he visitado tres monasterios, y me han dicho: «Ve allí, Nastasiuchka», es decir, a verle a usted, padre mío, a verle a usted. Y vine. Ayer fui a la iglesia y hoy he venido aquí.
—¿Por qué lloras?
—Por mi hijo. Le faltaban tres meses para cumplir tres años. El recuerdo de este hijo me atormenta. Era el menor. Nikituchka y yo hemos tenido cuatro, pero no nos ha quedado ninguno, mi bienamado padre, ninguno. Enterré a los tres primeros y no sentí tanta pena. Pero a este último no puedo olvidarlo. Me parece tenerlo delante. No se va. Tengo el corazón destrozado. Contemplo su ropita, su camisa, sus zapatitos y me echo a llorar. Pongo, una junto a otra, todas las cosas que han quedado de él, las miro y lloro.
Dije a Nikituchka, mi marido: “Oye, déjame ir en peregrinación...” Es cochero, padre mío. Tenemos bienes. Los caballos y los coches son nuestros. Pero ¿para qué los queremos ahora? Mi Nikituchka debe de estar bebiendo desde que le dejé. Lo ha hecho otras veces: cuando lo dejo pierde los ánimos. Pero ahora no pienso en él. Ya hace tres meses que he dejado la casa, y lo he olvidado todo, y no quiero acordarme de nada. ¿Para qué me sirve mi marido ahora? He terminado con él y con todos. No quiero volver a ver mi casa ni mis bienes. Ojalá me hubiese muerto.
—Oye —dijo el starets—, un gran santo de la antigüedad vio en el templo a una madre que lloraba como lloras tú, porque el Señor se le había llevado a su hijito. Y el santo le dijo: “Tú no sabes lo atrevidos que son estos niños ante el trono de Dios. En el reino de los cielos no hay nadie que tenga el atrevimiento que tienen esas criaturas. Le dicen a Dios que les ha dado la vida, pero que se la han vuelto a quitar apenas han visto la luz. Y tanto insisten y reclaman, que el Señor los hace ángeles. Por eso debes alegrarte en vez de llorar, ya que tu hijito está ahora con el Señor, en el coro de ángeles.” Esto es lo que dijo en la antigüedad un santo a una mujer que lloraba. Era un gran santo y lo que decía era la pura verdad. Así, tu hijo está ante el trono del Señor, y se divierte y ruega a Dios por ti. Llora si quieres, pero alégrate.
La mujer lo escuchaba con la cabeza inclinada y la cara apoyada en la mano.
—Lo mismo me decía mi Nikituchka para consolarme: “No hay motivo para que llores. Seguro que nuestro hijo está cantando ahora en el coro de ángeles ante el Señor.” Y mientras me decía esto, lloraba. Yo le decía: “Sí, ya lo sé: está con el Señor, porque no puede estar en otra parte. Pero no está aquí, cerca de nosotros, como estaba antes...” ¡Oh, si yo pudiera volver a verlo una vez, aunque sólo fuera una vez, sin acercarme a él, sin decirle nada, escondida en un rincón! ¡Si pudiera verle un instante, oírle jugar y verle llegar de pronto, gritando con su vocecita: “¿Dónde estás, mamá?”, como hacía tantas veces! ¡Si yo pudiera oírle corretear por la habitación, venir a mí corriendo, riendo y gritando, como recuerdo que solía hacer! ¡Si pudiese aunque sólo fuera oírle! ¡Pero no está en la casa, padre mío, y no podré oírle nunca más! Mira su cinturón. Pero él no está, no volverá a estar nunca.
Sacó de su pecho un diminuto cinturón. Apenas lo vio, empezó a sollozar, cubriéndose el rostro con las manos, entre cuyos dedos fluían las lágrimas a torrentes.
—¡Mirad! —exclamó el starets—. Es la antigua Raquel que llora a sus hijos, sin que haya para ella consuelo, porque ya no están en el mundo. Esta es la suerte que se reserva aquí abajo a las madres. No te consueles, no hace falta que tengas consuelo.
Llora. Pero cada vez que llores, acuérdate de que tu hijo es un ángel de Dios, que desde allá arriba lo mira y lo ve, y que tus lágrimas le complacen y las muestra al Señor. Derramarás lágrimas todavía mucho tiempo, pero, al fin, sentirás una serena alegría, y las lágrimas que ahora son amargas serán entonces purificadoras lágrimas de ternura que borran los pecados. Rogaré por el descanso del alma de tu hijo. ¿Cómo se llamaba?
—Alexei, padre mío.
—Es un bonito nombre. Su patrón era el varón de Dios Alexei, ¿verdad?
—Sí, padre: Alexei, varón de Dios.
—¡Qué gran santo! Rogaré por tu hijito: no olvidaré tu aflicción en mis oraciones. Y también rogaré por la salud de tu marido. Pero ten en cuenta que es un pecado abandonarle. Vuelve a su lado y cuida de él. Desde allá arriba tu hijo ve que has abandonado a su padre, y esto le aflige. ¿Por qué turbas su paz? Tu hijito vive, pues el alma tiene vida eterna; no está en la casa, pero lo tienes cerca de ti, aunque no lo veas. Sin embargo, no esperes que vaya a tu casa si te oye decir que la detestas. ¿Para qué ha de ir, si en la casa no hay nadie, si en ella no puede encontrar a su madre y a su padre juntos? Ahora llegaría, te vería atormentada y te enviaría apacibles sueños. Vuelve hoy mismo al lado de tu esposo.
—Te obedeceré, padre mío, iré. Has leído en mi corazón. ¡Espérame, Nikituchka, espérame, querido!
Fiodor Dostoievski, Los hermanos Karamazov


martes, 30 de noviembre de 2010

Sobre el 9 de noviembre: Patricia Highsmith


No ocurrió. La novelante que propuso comentar a Patricia Highsmith temía que la sesión fuera una de ésas devorada por la personalidad del autor, pero, esta vez, fue el personaje el que se comió al escritor. Ripley, “un personaje redondo para hacer películas” —la última, con Matt Damon, “el mejor Ripley” pero no la mejor película—, se convirtió en el protagonista del día, ese Ripley joven, que se inicia en el crimen en la novela que comentábamos: A pleno sol (así se tradujo aquí el título original, por influencia de la peli de Clément). ¿O acaso Ripley y Highsmith vienen a ser lo mismo? Ésa fue la primera idea que se planteó:

Ambigüedad
“Veo una identificación clara entre Tom Ripley y Patricia Highsmith.”
“Siente una clara simpatía por Ripley, muestra ambigüedad al retratarlo.”
“No muestra objetividad.”
“Es que ella no juzga, Dostoievski sí lo hace.”
“Ripley es un trasunto de lo que nos atormenta, muestra el conflicto de Highsmith, que por múltiples razones se encuentra en conflicto con la sociedad, pero no es tonta y sabe lo que representa Ripley.”

¿Amor despechado o falta de identidad?
“El asesinato de Dickie tiene un móvil pasional, es un amor despechado.”
“No estoy de acuerdo, no veo un móvil pasional, yo creo que los crímenes tienen que ver con su necesidad de suplantar identidades debido a que él le falta la suya propia. Es un personaje que pierde a sus padres cuando aún es un niño, vive sin orígenes, está hueco.”
“Yo no creo que no tenga identidad, sino que no le gusta y sus crímenes tienen un móvil sexual.”
“A mí no me parece que haya un móvil sexual pero sí que estoy de acuerdo con que se siente hueco y no se gusta.”
“Al revés que él, Dickie logra el amor de los demás sin esfuerzo, mantiene relaciones cálidas con todo el mundo sin proponérselo.”

Perversidad
“El patriarca Greenleaf me parece un personaje particularmente logrado, un idiota con éxito social, cuya propia estupidez le lleva al extremo de provocar la muerte de su propio hijo, pues, es él quien envía a Ripley a buscarlo. Highsmith muestra una gran perversidad.”
“En el retrato incompleto que hace de Ripley resulta magistral.”
“Los personajes nunca son atrapados del todo, como en la vida misma.”
“Ripley es un personaje con el que no puedes identificarte.”
“Es que no es necesario identificarse con él. Lo que retrata Highsmith es una sociedad enferma.”

Desazón y éxtasis
“Al cometer los asesinatos, Ripley siempre muestra un estado de gran desazón, síntomas físicos que muestran cómo sufre esa situación extrema. Como justificación de los crímenes, animaliza a las víctimas. Después de matar, entra en éxtasis, su mundo queda momentáneamente purificado.”
“Highsmith describe muy detalladamente cómo se producen los crímenes, incluye los asesinatos en un clima de cotidianidad.”
“Todo surge de manera muy natural.”
“Consigue un clima inquietante, desazonador.”
“En su momento, aportó originalidad a la novela negra, porque puso el foco en el asesino en vez de en el investigador.”

Sinceridad e ingenio
“Se podría decir que Ripley asesina porque le molesta la normalidad.”
“Rompe los tabús. En ese sentido, relaciono esta novela con Kierkegaard. En Temor y temblor recuerda la prueba a la que es sometido Abraham cuando Dios le pide matar a su hijo Isaac. Explora esos momentos de suspensión ética, que también vive Ripley. Muestra cómo la máxima prueba de amor a Dios es romper los tabús.”
“Fue una mujer muy rara y sus obras lo prueban, es un caso de escritor que, sin escribir particularmente bien, logra dotar de gran fuerza a sus personajes; en este sentido está emparentada con Dostoievski, se nota que le gusta mucho. Se le podría considerar su reverso.”
“Su estilo es despojado, me llamó mucho la atención.”
“Lo que llamas despojado tiene que ver con la carencia de figuras retóricas, para las que no estaba dotada, no tiene ninguna capacidad para las metáforas. Te atrapa por su sinceridad y por su ingenio, su enorme inteligencia.”