
“Que por qué lo recomendé a mi novio, no sé, siempre se habla de libros que gustan a las mujeres, a mí me pareció que éste era un libro que podía gustar a un hombre”. Para comprobar esta teoría de la novelante que propuso comentar El reflejo de las palabras (¡bienvenida!) sólo tuvimos un hombre disponible (que dijo en varias ocasiones que le había gustado mucho, así que parece ir bien encaminada); el otro nos acaba de conocer (¡bienvenido!) y no había tenido tiempo de leer la novela del mes. Curiosidad sí que mostró, y así comentamos juntos la extraña vida de Kader Abdolah, nos preguntamos, como casi todo el mundo, si El reflejo de las palabras será autobiográfica (las coincidencias entre la vida de Ismail y la del autor son un tanto sospechosas) y por qué es, como la japonesa Yoshimoto, tan poco conocido y traducido aquí, pero acabamos centrándonos en la historia de Irán, trasfondo del libro, tan fascinante hasta para nosotros, que no la sufrimos.