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viernes, 29 de octubre de 2010

Sobre el 14 de octubre: Haruki Murakami


Con Murakami, Japón parece más cercano, pero no tanto porque lo vivamos, dado que “hay muchas referencias que se escapan”, como porque, a base de crear universos, deja pequeño este planeta: sus personajes emprenden viajes sin retorno, transitando “mundos paralelos que, ocasionalmente, se conectan”. No obstante, en nuestra excursión por los universos de Murakami, recalamos en Japón y recordamos a otros autores, como Mishima, y su fervor nacionalista, o Soseki, y sus libros estéticos, que nos recomendó la novelante que siempre quiere volver a Japón: “No me importa que no cuente grandes historias. Cuando los termino, en lugar de sentirme decepcionada, echo de menos el lugar donde he estado.” También hablamos de las traducciones del japonés, a veces “tan literales que quedan muy raras”, y del propio Murakami: “Lleva una vida muy ordenada y placentera, sólo escribe unas horas y el resto de su vida lo dedica al ocio, pero de una manera muy ordenada. Considera que la literatura es tóxica, que supone vaivenes emocionales y debe llevar una vida sanísima porque tiene entre manos una bomba de relojería. Escribir exige una forma física de atleta.” Pero vayamos al grano, a Kafka en la orilla:

Mundos paralelos
“Lo mejor de Murakami son los universos que crea. No me parece el mejor escritor del mundo. Sus personajes no están particularmente elaborados, pero que sea capaz de liarte, sobre todo a una persona como yo, no aficionada a la fantasía… Es que lo que te cuenta te lo crees. Estoy a gusto en sus novelas, a McEwan no me lo creo, escribe muy bien pero no me lo creo. Murakami, en cambio, explica algo inverosímil y me lo creo más”
“Te presenta como natural y verosímil algo que sabes que no lo es”
“Pero no resuelve, no cierra. Son 600 páginas y podrían ser 6.000 porque va inventando sin dar soluciones”
“Algo tienen sus historias que te atrapan”

Kafka en la orilla
Kafka en la orilla sería la exposición más amplia del mundo de Murakami, la más representativa”
“¿Por qué el título?”
“Por la canción y por el cuadro”
“Pasa con más libros, es muy dado a poner títulos de canciones”
“¿No remite al escritor?”
“Yo creo que no, que se refiere al protagonista”

Soledad y muerte
“Una característica de su obra es la soledad”
“Es el único tema que he encontrado”
“Sus personajes, más que escapar, se dirigen a aquellos sitios que más miedo les dan porque pueden encontrar las claves que buscan”
“¿Pero las encuentran?”
“Sí, y acaban siendo adultos”
“Yo sí que veo escapismo, la biblioteca es un útero”
“Acabar en una biblioteca es una consecuencia lógica en una personalidad solitaria”
“Sus personajes son individualistas pero sin indiferencia a lo que le rodea, es un individualismo práctico”
“Se sienten diferentes, es algo muy japonés”
“Hay muchas referencias al pasado bélico, porque ha marcado mucho a la sociedad japonesa, está muy presente incluso en los jóvenes”
“Sienten obsesión por la muerte, en cualquier libro de un autor japonés hay muerte en cada página”
“Resulta clave que lea Las mil y una noches, un libro con el que se detiene la muerte”

Japón cercano
“En el libro hay muchas referencias explícitas de la cultura occidental”
“Se le critica en Japón por occidentalizado, es un súper ventas pero la crítica siempre lo ha considerado así, apenas ha recibido premios en su país”
“Pues yo veo muchas barreras en este libro, creo que hay muchas referencias que no pillo”
“Sí. Tras haber estado en Japón, se cogen muchas más referencias en una relectura”
“En lo de Johnnie Walken hay una de esas referencias que se nos escapan”
“Pues a mí me parece que, como construcción imaginativa, está muy lograda”

Prosa envolvente
“El tipo de prosa, los ambientes, la atmósfera, la fantasía de la historia que cuenta… todo eso produce muchas sensaciones”
“Es muy visual”
“Tiene mucho interés en los detalles, como cuando se detiene a describir el estado de los niños en el bosque”
“Su forma de escribir me ha llegado”
“Su prosa es envolvente, es muy hábil narrando, aunque no es un virtuoso”
“A mí no me parece que ponga cuidado al escribir”
“Aspira a otra cosa, a crear mundos”

Kafka, otra vez
“Eso lo sitúa cerca de Kafka, lo que importa en Kafka no son las frases bonitas sino los mundos que crea. Con el título podría estar haciéndole un homenaje”
“Yo no tengo esa sensación, porque Kafka me causa una gran angustia y esta novela, en cambio, es una ensoñación”
“Tanto en Kafka como en esta novela los personajes están atados a un destino”

martes, 28 de septiembre de 2010

14 de octubre: Japón cercano


¿Por qué novela habéis empezado a leer Murakami? Si, como le sucede a algunos novelantes, fue Tokio Blues vuestro primer contacto con el archifamoso autor japonés, os estáis equivocando... Dadle una oportunidad aKafka en la orilla, según la novelante que la ha propuesto para octubre, no os arrepentiréis: "Yo de Murakami me leería hasta la lista de la compra; soy uno de esos lectores 'rendidos y encantados' de los que hablaba hace años Rodrigo Fresán en Babelia. Y a mucha honra. Porque yo no leí por primera vez a Murakami porque estuviera de moda (que no lo estaba), porque fuera un éxito de ventas (que no lo era aún) o porque me chiflara el sushi (que no me chifla). No, señor. Leí Kafka en la orilla porque a mi mejor amigo le encantan los gatos y la portada de la novela me 'llamó a gritos' en una librería cuando buscaba un regalo para él. Y lo leí a pesar de que estoy totalmente en contra de que los gatos hablen y de que llueva cualquier cosa que no sea agua. A continuación, seguí leyendo todas y cada una de sus obras traducidas al inglés/español. Estadísticamente, mi amigo y yo no tenemos mucho peso; pero eso no me ha impedido recomendar siempre que se me ha preguntado que se empiece la lectura de este autor justamente por Kafka en la orilla, la novela que me parece más accesible y seductora, siendo al mismo tiempo una de las más redondas y conseguidas. Mis sondeos indican que quienes han comenzado por Norwegian Wood (traducida con el horrible título de Tokio blues) no han seguido leyendo a Murakami (me temo que no tengo datos sobre los lectores que han empezado por otras novelas, mi sondeo deja mucho que desear).
Ya sé que estoy divagando mucho; va a ser mejor que os leais la crítica de Fresán, que dice justo lo que yo quiero decir, pero bien. Fresán formula brillantemente la distinción intuitiva que los lectores de Murakami hacemos entre sus novelas. Por una parte tenemos 'los bosques de senderos claramente trazados por la fuerza avasalladora de amores correspondidos o no' (como Norwegian Wood o Al sur de la frontera, al oeste del Sol) y, por otra, 'los bosques impredecibles y salvajes en los que hay que abrirse paso a golpe de machete, sin ayuda de brújula alguna, y en los que puede suceder cualquier cosa' (como La caza del carnero salvaje o Dance Dance Dance). A esta última categoría pertenecería la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (mi preferida), así como la sorprendente y altamente desconcertante (que en una obra de Murakami ya es rizar el rizo) El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, que es prácticamente una novela de ciencia-ficción. Para Fresán, Kafka en la orilla sería 'lo mejor de ambos modelos'. Me quedo con su definición de esta novela: 'un libro extraño -un mundo nuevo- que divierte, emociona, da miedo, hace reír, intriga y, por último pero no en último lugar, desconcierta. No se le puede pedir más a una novela.' Lo dicho."
A medida que mis músculos se endurecían como el metal, me iba convirtiendo en una persona callada. Intentaba evitar que las emociones se me traslucieran en el rostro, me entrenaba para ser capaz de impedir que profesores y compañeros de clase adivinasen qué estaba pensando. Pronto entraría en el cruel y agresivo mundo de los adultos y tendría que sobrevivir en él yo solo. Debería ser más fuerte que nadie.
Al mirarme al espejo descubría en mis ojos la frialdad de los ojos de un lagarto, veía cómo mi rostro se había vuelto más duro e inexpresivo. Pensándolo bien, hacía tanto tiempo que no me reía que ni recordaba cuándo había sido la última vez. Ni siquiera sonreía. Ni a los demás ni a mí mismo.

Pero no siempre podía salvaguardar ese apacible aislamiento. En ocasiones, el alto muro que debía protegerme se desmoronaba sin más. No sucedía con frecuencia, pero a veces ocurría. Antes de que pudiera darme cuenta, la pared había desaparecido y yo estaba expuesto completamente desnudo al mundo. En esas ocasiones me sentía confuso. Terriblemente confuso. Además, allí había una profecía. Allí había una profecía semejante a las aguas negras.
Haruki Murakami, Kafka en la orilla
Más sobre Murakami en:
  • "Juguemos en el bosque", por Rodrigo Fresán, en El País. Critica de la novela en Babelia a cargo de Rodrigo Fresán.
  • Web de Murakami. ¿Os gustaría escuchar piezas de música a las que Murakami se refiere en sus novelas? Aunque está en inglés, sólo por el diseño, la entre hipnótica y rayante melodía de fondo y algunas chocantes secciones vale la pena la visita a su web.
  • Sección dedicada a Murakami en la web de Tusquets. Contenido, poco, pero el diseño, es, ciertamente, pasmoso.