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domingo, 2 de octubre de 2011

Sobre el 13 de septiembre: Daniel Glattauer


La lectura de verano logró su objetivo. Corta y ligera, Contra el viento de norte propició, al fin, una tertulia en la que el argumento volvió a ser protagonista. Aquí no volcamos, sin embargo, las discusiones en torno a la historia de Emmi y Leo, para eso, mejor dejarse llevar por una novela que se lee en un suspiro y que seguramente por eso se ha convertido en "un bestseller atípico".

La virtud de la brevedad
"Hay libros que tienen una coherencia interna que los lleva a alguna parte. Este puede acabar de cualquier manera"
"¿Y en alemán mejora?"
"No mejora"
"Pues será un bodrio, pero tiene la virtud de la brevedad. La mesa entera se lo ha leído, no es algo que suceda tan a menudo"

Adictiva
"Ha tenido mucho éxito, sobre todo en Alemania. Os la recomendé porque vi cómo todas mis compañeras de trabajo se enganchaban después de leer el primer capítulo, que la editorial colgó en su web, ¡el final de ese primer capítulo engancha!"
"Pues yo no me acuerdo"
"Será que eres hombre"

Demasiado femenino
"El personaje femenino está conseguido"
"Sí, es muy insoportable"
"A mí me parece demasiado femenino para haber sido escrito por un hombre"
"¿Quieres decir que es gay? A mí me parece que lo es"
"Si no es gay, es un genio"

Por e-mail
"Siendo e-mails te acabas enterando de lo que pasa"
"Sí, es interesante que sean e-mails, te tienes que imaginar mucho más"
"Pero está conseguido. Es fácil seguir la trama"
"Tampoco es que sea tan complicada. En el otro libro que he leído escrito a base de e-mails, El corazón de Voltaire, intervienen muchos más personajes y el autor, Luis López Nieves, consigue diferenciar cada uno por la manera de escribir sus mensajes"
"Está bien llevado, resulta creíble cómo se desarrolla la relación a partir de un e-mail"
"Pues en la segunda lectura te das cuenta de que la historia no se aguanta por ningún sitio"
"A mí no me pareció forzado"
"El encuentro del bar sí me parece forzado"
"A mí no me gustó mucho eso"
"Pues a mí me enganchó a partir de ahí"

Rizando el rizo
"El final sí que queda un poco artificial"
"Para mí lo hace demasiado largo y rizando el rizo"
"No me gustó que el marido interviniera"
"Es una manera de alargarlo, pero la situación no es creíble"
"Pues si te lees el segundo... eso sí que es inaguantable"
"En la edición austriaca se tratan de usted en todo el libro, allí son más formales, pero no es normal que se tiraran así un año"
"Estos libros, escritos por un italiano o un español, no duran ni un capítulo"
"Es una cuestión individual, no tiene que ver con la nacionalidad"
"Y no es algo tan raro. Otro autor que habla de una relación sin ningún contacto físico es Mishima en El rumor del oleaje"

miércoles, 7 de septiembre de 2011

13 de septiembre: Tienes un e-mail


A la vuelta del verano, os proponemos una novela romántica que recupera el género epistolar. Contra el viento del norte ha servido a Daniel Glattauer para vender un millón de ejemplares en Alemania y Austria. Por estos lares, ha funcionado a base de boca-oreja: la estrategia de Alfaguara de colgar el primer capítulo es efectiva porque ¡engancha! Y se lee en cuestión de minutos, no en vano, está construida íntegramente a base de correos electrónicos. Pensábamos que era la primera, pero se adelantó el puertorriqueño Luis López Nieves con El corazón de Voltaire, una novela con el mismo peligro: quien la empieza está condenado a terminarla.
Contra el viento del norte se inicia con el correo electrónico que Emmi Rothner escribe a una editorial para darse de baja de una revista. Enfadada por la falta de respuesta, sus e-mails son cada vez más furibundos, hasta que un día recibe respuesta de un tal Leo Leike, cuya dirección sólo se distingue en una letra de la de la editorial. Meses después, Leo recibe una felicitación navideña destinada a los clientes de Emmi y le responde. Así comienza su relación, construida, como la novela, exclusivamente por correos electrónicos:

15 minutos después
Re:
Querido señor Leike:
Ahora sí que me sabe fatal. Por desgracia, tengo un defecto crónico «ei», mejor dicho, «e» delante de «i». Cuando escribo deprisa y viene una «i», se me escurre siempre una «e». Lo que sucede es que las yemas de mis dos dedos corazón se hacen la guerra en el teclado. La izquierda siempre quiere ser más rápida que la derecha, pues soy zurda de nacimiento y en el colegio me invirtieron la polaridad. Hasta hoy, la mano izquierda no me lo ha perdonado. Siempre mete una «e» con la yema del dedo corazón antes de que la derecha pueda poner una «i». Disculpe la molestia, (probablemente) no volverá a ocurrir.
Que tenga una buena tarde,
E. Rothner

Cuatro minutos después
Fw:
Querida señora Rothner:
¿Me permite hacerle una pregunta? Y otra más: ¿cuánto tiempo le ha llevado escribir el mensaje donde explica su defecto «ei»?

Reciba un afectuoso saludo,
Leo Leike
Tres minutos después
Re:
Le devuelvo dos preguntas: ¿cuánto tiempo cree usted que me ha llevado? y ¿por qué lo pregunta?

Ocho minutos después
Fw:

Calculo que no le habrá llevado más de veinte segundos. En tal caso, la felicito: en ese tiempo tan breve le ha salido un mensaje perfecto. Me ha hecho sonreír. Y eso es algo que probablemente ya nada ni nadie consiga esta tarde. Respecto a su segunda pregunta acerca de por qué lo pregunto: en este momento me dedico profesionalmente al lenguaje del correo electrónico. Y volviendo a mi pregunta: no más de veinte segundos. ¿He acertado?
Daniel Glattauer, Contra el viento del norte
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